En las últimas semanas he conversado con muchas personas sobre el principal tema de la gran mayoría de los almuerzos, cenas, reuniones familiares, fiestas, rondas de golf y cualquier actividad que agrupe 2 o más personas en un mismo lugar: política.
En este artículo trataré de hacer una clasificación lo más objetiva posible de estas personas, procurando nuevamente no influir en el voto de ninguno de ustedes lectores.
Hay un significativo número de personas que no saldrán a votar el domingo 5 de mayo. Sus razones varían entre “para qué voy a votar”, “mi voto no cuenta”, “me da pereza” y “todos son lo mismo”. A estas personas les ruego que reevalúen su decisión, pues su voto es muy importante, no solo en el campo presidencial, sino en la elección de representantes, alcaldes y diputados.
Hay otro grupo, que si bien es cierto va a votar, aún no ha decidido por quién. Este es un grupo donde hay personas que pudieran terminar sumándose al grupo anterior; la realidad es que varios de este grupo que muchos denominan como indecisos, toman su decisión al momento frente a la urna con las papeletas en la mano y no me extrañaría que voten cruzado. Esto significa que no sienten lealtad por ningún partido, ni siquiera por los candidatos por libre postulación, y que votarán por nombre de candidato.
El tercer grupo está conformado por personas que han tomado una decisión de por quién votarán para presidente, pero no están seguros que esa decisión prevalecerá el 5 de mayo.
Luego están los que ya decidieron por quien votar y dicen que no cambiarán su voto. Muchas veces son personas que pertenecen a partidos políticos. Se les conoce como el “voto duro” de los respectivos partidos o candidatos. Lo interesante es que, en esta ocasión, habrá votos de personas que son parte de un partido, pero que no votarán por su candidato. En otras palabras, habrá una reducción del voto duro tradicional. Esto no es una total novedad, pues ha pasado con varios candidatos y partidos en elecciones anteriores.
No debemos confundir el voto duro por el voto del fanático. De esta categoría hay bastantes. Son personas que no solo saben por quién van a votar, sino que por nada en el mundo cambiarían su voto. Son personas que no importa que mañana sorprendan a su candidato robando o matando a alguien, seguirán votando por él. Es mas, aducirán que lo que sucede es que es víctima de una persecución política y que quienes ellos han escogido como candidato es inocente de toda culpa.
Estas son las mismas personas que, si su candidato sale electo, defenderán su gestión hasta el final, aplaudiendo cual foca de circo, pues son fanáticos de la persona, no de su actuación ni de sus principios. De estos hay una buena cantidad de personas también.
Hay otros que ven con el ojo puesto fuera del país. Ya sea para bien o para mal. Esta es otra clase de fanático. Aspiran a copiar el sueño de Bolívar de hacer de América Latina un solo país y que fuera gobernado por una sola persona. Algo que en estos días sería casi que imposible de realizar; sin embargo, la idea de un gobierno autoritario que viole derechos a diestra y siniestra, pero que “me permite que yo vaya a mi finca”, parece ser suficiente para algunos.
Hay los no quieren hablar de reflejarse en el espejo de otros países de la región, donde no hay ni una cosa ni la otra. O sea, puede que haya seguridad, como la que se vivía en Panamá en la época de “man”, pero no hay nada más. Aquí repito mi frase: Populismo (o autoritarismo) de izquierda o de derecha siempre será malo.
Amigos lectores el próximo 5 de mayo salgamos a escoger a quien lidere el país, pero además, de entre tantos candidatos, a los mejores diputados (no a los que más regalan), representantes de corregimiento o alcaldes que la oferta electoral nos permita. Hagámoslo con responsabilidad, no pensando en lo que nos conviene a nosotros, sino a nuestros hijos y nietos. Tratemos de dejarles un mejor país que en el que nos tocó vivir a nosotros.
¡Seamos responsables y hagámoslo por nuestra bella y querida Panamá!
El autor es analista político y miembro del Movimiento Panamá Posible.
