¿En qué momento del partido Las Tablas perdió su Carnaval?

Hace muchos años, un día de coronación, hoy en día viernes pre-carnaval, no cruzaba el límite del paseo Carlos Laureano López hacia Punta Fogón, pues el parque Porras es vedado a los tableños. Este año, en razón de que la reina de la Calle Abajo es la madrina de mi nieto Juan Andrés, pasé junto a las monstruosas estructuras que llenan el parque y me encontré con un pequeño estrado, parcamente adornado, en el cual, según me informaron, coronarían a Sofía Gabriela.

Mi mente voló rauda a los años 70 y 80, y vinieron las imágenes de esos fastuosos y deslumbrantes tronos de Calle Arriba y Calle Abajo, que eran la atracción de los turistas, no de los desarrapados y desordenados que acuden año tras año a dejar sucia y hedionda nuestra ciudad, a ciencia y paciencia de nuestras autoridades, y me puse a pensar: ¿en qué momento del partido se nos perdió nuestro Carnaval?

Tal parece que le vendimos nuestra alma, nuestro carnaval tradicional, al diablo. Hoy, las tunas del sábado de carnaval salen el domingo en la madrugada, con un parque vacío de público, pero con enormes estructuras metálicas llenas de borrachos, con bocinas estridentes a todo volumen, que lo único que les interesa es bailar al ritmo cacofónico de sus estridentes equipos musicales, sin importarles un carajo el esplendor de los carros alegóricos.

Ya las tunas no dan la tradicional “vuelta larga”, o sea, pasar frente a la escuela Presidente Porras, pues, de hacerlo y tomando en cuenta la hora a la que salen, llegarían nuevamente al parque a las cuatro de la madrugada. Recuperar el esplendor del carnaval tableño lo veo tan difícil que definitivamente lo perdimos.

Los toldos ya no pertenecen a las tunas, fueron vendidos a corporaciones que, sin Dios ni ley, hacen lo que les da la real gana, bloqueando la entrada a las residencias aledañas, a ciencia y paciencia de las autoridades, bloqueando el libre paso de los residentes por cinco días, sin que nadie pueda decir nada. Como decía Carlos Enrique Quique De León, Las Tablas, un pueblo con Dios y Santa Librada, pero sin ley, eso es lo que es Las Tablas desde una semana antes de los carnavales, cuando empiezan a cercar nuestro parque, un espacio público, con andamios de acero, impidiendo el libre acceso al mismo, a pesar de haber sido declarado ilegal por nuestra Corte Suprema de Justicia, y el tableño mirando impasivamente el espectáculo.

Ya se perdió, sobre las faldas del imponente cerro Canajagua, el último estampido de la pirotecnia, el viento se llevó las tonadas de la Calle Arriba y de la Calle Abajo, solo queda un pueblo hediondo y con un parque que parece un chiquero. Pero nos queda el triste espectáculo del Miércoles de Ceniza, donde las reinas, por mediación de una empresa televisiva, a fin de aumentar su clasificación (rating en el idioma inglés), trastocaron totalmente lo que para nosotros era el entierro de la sardina.

A la faz del mundo se nos presenta como un pueblo en el que el bochinche y las diatribas son la tónica de lo que debiera ser un esplendoroso espectáculo, pero Su Majestad la televisión tiene que ganar clasificación sobre los demás canales, los cuales se esmeran y desviven por presentar lo peor del Carnaval, con espectáculos bochornosos, olvidándose completamente de lo hermoso de las carrozas, de sus reinas y de la alegría que debe ser la tónica.

¿Cuándo llegará otra Isabel Cano de Moreno, la cual puso orden en el Carnaval durante su gestión alcaldicia, obligando a las tunas a estar en la calle a las nueve de la noche, so pena de multa, y que colocó a una televisora que vino a esmerarse en presentar lo peor que podía encontrar, en su lugar, al punto que dejó el espacio libre a otra que, desde que llegó, solo se esmera en destruir la tradición tableña, trayendo espectáculos que nada tienen que ver con el carnaval tableño?

Año tras año, y cada vez somos menos, nos reunimos en el portal de Chimito, los “viejos” de los carnavales de los 70 y 80, a ver cómo poco a poco, lo que ha sido la referencia para los demás carnavales, se va deteriorando y destruyendo a sí mismo.

Somos plenamente conscientes de que los costos de todo han subido, pero ¿por qué las directivas no se ponen de acuerdo y hacen una reingeniería, regresando a la sencillez y esplendor de las tunas del ayer, donde el objeto y sujeto era la reina y no una plataforma llena de plumas que no permite en la mayoría de los casos saber quién va en ella?

Se gastan enormes sumas de dinero para una o dos vueltas alrededor del parque, a altas horas de la madrugada, cuando no hay nadie en las calles, pudiendo salir en el momento álgido, las nueve de la noche, dar dos, tres y hasta cuatro vueltas completas al parque, incluyendo la escuela Presidente Porras. Murgas con casi 100 integrantes, para nada.

Sé que lo escrito aquí podría no importarles a las directivas de las tunas, que ya no son tableñas, y mucho menos a las autoridades, pero al menos he dicho lo que pienso y siento como tableño marginado de lo que fuera el mejor carnaval del país y quizás uno de los mejores del mundo. Solo sueño con que llegue un alcalde que sepa lo que es ser un alcalde y que, como primera autoridad del distrito, contra viento y marea, coloque nuevamente las cosas en su lugar.

El autor es ciudadano.


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