LEGADO

Lo que me enseñó Rosa María Britton

Recuerdo haber tenido 14 años cuando mi papá me llevó a mi primera charla de educación sexual. Tenía una mezcla de emociones tan fuertes (características de mi etapa adolescente): entre vergüenza, miedo, ansiedad y mucha curiosidad. ¿De qué me iban a hablar? ¿Qué me dirían? ¿Y si me preguntaban algo?

Hasta ese momento, lo único que sabía sobre el tema era la educación religiosa que había recibido. Que, quienes han sido criados bajo este paradigma saben lo limitante que puede llegar a ser. Veía la sexualidad como algo “blanco o negro”, “bien o mal”, “bueno o malo”. Hasta que asistí a esa charla y vi la naturalidad con la que hablaba la mujer quien la dictó.

Estaba tan impactada de verla hablar sin tapujos ni estigmas. Contando las cosas como son y hablándonos a nosotros como si fueramos adultos.

“¿Quién es ella?”, le pregunté a mi papá. “La Dra. Rosa María Britton”, me respondió.

Sin disculpas ni pepitas en la lengua, con transparencia y basada en mucha evidencia. Nunca la conocí personalmente, pero quiero pensar que así vivió su vida, también. De esa charla con la Dra. Britton me he llevado tres cosas a mi práctica como psicóloga clínica de niños, niñas y adolescentes:

La primera, esa habilidad de hablarles a los adolescentes a su nivel. Sin ocultarles la verdad, pero con la sensibilidad que necesita esta población.

La segunda, la importancia de una educación sexual integral. Hasta sus últimos días, la Dra. Britton fue una fiel creyente de hacer de la educación sexual algo accesible para todos y todas. De extender ese espectro de la sexualidad a algo más que “bueno o malo”. Y, más importante aún, de hablar de esto basado en evidencia. Espero que algún día se vuelva ley.

La tercera, la pasión con la cual luchó por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Como feminista, nos abrió las puertas a todas las mujeres panameñas hoy en día. Y no tengo palabras para agradecerle esto.

Sentí un dolor profundo cuando escuché sobre su pérdida e inmediatamente pensé “¿cómo continuamos su lucha?”. Procedí a escribir estas líneas porque no quiero que se nos olvide que aún hay un camino por recorrer. Como la gran activista que fue, en algún momento envió un tuit que decía “50 años más tarde, me deprime que sigamos en lo mismo” – refiriéndose a la educación sexual.

Como psicóloga y educadora, me comprometo a continuar su legado, Dra. Britton. Gracias por todo y hasta pronto.

La autora es psicóloga y educadora.

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