En abril del año pasado publiqué en mi columna de La Prensa un artículo que titulé: “Culebreo de la Antai y los Auxilios de la Trampa”. Y es que el sistema ha permitido que hoy, durante este gobierno presidido por Laurentino Cortizo, se le entreguen apoyos económicos no reembolsables, a sus allegados, desde ministros hasta diputados e incluyendo, sobrinos directos del mismo presidente. Porque así de glotón es el Partido Revolucionario Democrático (PRD), donde le das el mínimo chance se aprovecha.
Todo inicia con la Resolución 28 de 30 de diciembre de 2004, que aprueba el reglamento de becas, asistencia económica educativa y auxilios económicos del Ifharu, por la cual los auxilios económicos solamente podían otorgarse a los “estudiantes de escasos recursos” (artículo 69, numeral 2).
Es decir, se establecía literalmente la obtención de este beneficio a quienes tuviesen limitaciones económicas. Luego la Resolución 93 de 19 de marzo de 2009, señalaba que la evaluación y el otorgamiento del beneficio del auxilio económico se debía sustentar en la “necesidad económica”.
No hacía referencia a lo académico, menos a la “excelencia académica”, o sea, que toda persona de escasos recursos y que lo probara, podía aplicar y ser beneficiado con un auxilio económico, pero sin necesidad de tener las mejores notas.
Pero luego mediante la Resolución 201 de 17 de marzo de 2015 del Consejo Nacional del Ifharu, agregan a la necesidad económica, la académica, de manera tal que los auxilios económicos se les otorgaran a estudiantes de escasos recursos “o” a quienes cumplieran el requisito académico (no la excelencia académica) es decir, ahora se le puede dar a “todo el mundo”.
Y como hoy los auxilios económicos se les pueden entregar a “todos”, sin excepción, se los están facilitando a los queridos y abnegados hijos de la revolución del 11 de octubre (de la que ni ellos se acuerdan), llámese los acudidos del círculo cero, ministros y diputados del partido de gobierno, incluyendo sobrinos directos del presidente de la república.
Tenemos un reglamento de becas, asistencia económica educativa y auxilios económicos del Ifharu permisivo, que facilita la actuación clientelista o politiquera. Tampoco se exige concursar por el beneficio ni que la carrera escogida sea prioritaria para el país, convirtiéndose el auxilio económico en una invitación al privilegio político.
A su vez, se está dando el caso de estudiantes de excelencia académica (no con necesidad académica), que han aplicado para obtener becas (no auxilios económicos).
Pero a la hora de aprobarles el apoyo, le entregan el auxilio en lugar de la beca. Entonces quedan embarrados en el fango, hoy desparramado por el PRD y su secuela de sinvergüenzas.
Cuando su único pecado fue, haber sacado literalmente las mejores notas, independientemente de su necesidad económica (recordemos que las becas por ser de “excelencia académica”, no distinguen entre ricos y pobres). Y si tienen padres o acudientes involucrados en la política, te restriegan mediáticamente como si hubieras delinquido a la par de nuestros últimos y actuales gobernantes, y sus secuaces beneficiados ilimitadamente con fondos públicos.
Por cierto, que los funcionarios que asimilaron la necesidad económica a la académica (para escoger una cualquiera de las dos), en los auxilios económicos, interponiendo la proposición “o” en 2015 y manteniendo la necesidad académica en lugar de “excelencia académica”, y que le deben a la sociedad una importante explicación son: Jorge Motta, Erasmo Muñoz Marín, Carmen Loxandra Zorita y Rosa Argüelles. Gracias a ellos tenemos el desbarajuste de los auxilios de la trampa de hoy. Porque firmaron la Resolución 201 de 17 de marzo de 2015.
Pero hasta este preciso momento, ninguno ha dado una explicación. Su rendición de cuentas ha sido el silencio que, mientras persista, serán cómplices de este despilfarro de fondos por ser el documento que rubricaron, la génesis de este derroche ilimitado.
¿Soluciones? Los auxilios económicos deben limitarse a estudiantes de escasos recursos, de manera tal que los allegados al poder no tengan la más mínima posibilidad de ser beneficiados por pura influencia.
Pero hay algo más. Este auxilio tampoco debe ser entregado a todos los estudiantes de escasos recursos. Sino a aquellos que estén dentro del rango de excelencia académica”. De lo contrario tenemos, proporciones guardadas, otro subsidio tipo la Beca Universal. Toda una pérdida de millones que se le da a todo el estudiantado público, independientemente de las notas (solo se les pide no fracasar).
En conclusión, antes de demonizar a quienes obtuvieron su apoyo económico por excelencia académica” (lo cual no hace diferencia en la clase social), se debe enmendar el sistema que permite auxilios económicos a diestra y siniestra, para dárselo solamente a quienes no cuentan con los recursos.
Y que, a quienes aplican a una beca (no a un auxilio) por excelencia académica se le otorgue como tal, y no como auxilio económico que hoy, por esa errada calificación del sistema en contra de lo solicitado, los han asimilado al resto de descarados del PRD que, en este gobierno, sí utilizaron sus influencias y el poder para beneficiar a sus allegados.
El autor es abogado
