El manejo de la basura es uno de los grandes problemas que aqueja a la sociedad panameña. La basura es una realidad que enfrentan la mayor parte de los ciudadanos a diario, y conlleva aspectos de salud, alimentación, educación, ecología, agricultura, entre otros. Los problemas iniciales parten de situaciones relacionadas con la gestión de la basura en los municipios, el colapso de los principales vertederos regionales, la creación de vertederos clandestinos por parte de personas inescrupulosas, el desconocimiento del reciclaje por parte de la población y el manejo inadecuado de la basura recolectada, entre otros factores propios de cada localidad que conducen a una gestión general deficiente, dando como resultado un problema generalizado de la basura en Panamá.
Partamos del concepto básico de la basura, que es todo aquello que se considera residuos, materiales, sustancias o cualquier material de origen sintético u orgánico que ya no tiene utilidad, al menos desde el punto de vista de quien la desecha, aunque pueda en realidad tener utilidad para otras personas. El concepto es relativo, porque puede ser basura un objeto como una televisión, un colchón, botellas plásticas, sobras de comida o el envase de un producto plaguicida o fitosanitario.
Más que hablar de las cerca de 5,000 toneladas de basura diarias que se estima se producen hoy en Panamá, hace falta saber el destino final de esta basura entre vertederos oficiales, vertederos clandestinos, ríos, playas, bosques, terrenos baldíos, patios de edificios, campos agrícolas, entre otros sitios que se ven afectados por la presencia de la basura.
La basura puede observarse desde dos ópticas. La perspectiva negativa indica que la basura constituye un elemento devastador para la sociedad por la mala gestión, que no solo es responsabilidad del Estado, sino también de la población, que termina sufriendo cuando la basura colapsa los servicios públicos, tales como las alcantarillas de los centros urbanos, o cuando genera paisajes rurales llenos de basura que terminan destruyendo y contaminando fuentes de agua, zonas silvestres, suelos y aire.
La otra perspectiva de la basura es la positiva, donde se puede organizar y aprovechar la basura para reciclar todo lo que se genere, desde la basura sintética hasta la orgánica, con la posibilidad de reciclar aluminio, papel, plástico, hierro, entre otras materias primas, e incluso preparar abonos orgánicos a partir de residuos orgánicos con un impacto positivo sobre la producción agropecuaria del país. La perspectiva es que aquella acumulación de basura en vertederos no tiene uso alguno y que, en cambio, procesarla transforma la misma en una industria generadora de materias primas y empleos.
El enfoque general del manejo de la basura en Panamá incluye la integración de tecnologías avanzadas dentro de estructuras y equipos con procesos definidos que permitan utilizar todos los materiales acumulados como basura para integrarlos nuevamente a la sociedad como materia prima de valor. En los próximos años, como sociedad tendremos que utilizar tecnologías limpias y sostenibles disponibles para reducir, reciclar y reutilizar todo aquello que generamos como basura.
Con la educación y participación ciudadana, la basura puede ser utilizada para generar empleos, oportunidades de desarrollo e innovación, y para aportar a la soberanía alimentaria en Panamá. Cambiemos nuestra óptica de un país lleno de basura a un país limpio, lleno de oportunidades para el bienestar social de la población de Panamá.
El autor es profesor especial de la Universidad de Panamá.


