No soy alarmista ni mucho menos, pero una serie de situaciones me lleva a estar aprensivo con las elecciones del próximo año.
Para comenzar, el Tribunal Electoral (TE) no tiene ya los niveles de confianza y credibilidad que tenía unos años atrás. Su parcialidad evidente con los partidos políticos tradicionales, las trabas y dificultades que le han creado a las candidaturas independientes, así como la designación del último magistrado, un militante del partido en el poder, son elementos que sustentan una creciente desconfianza.
Con respecto a la citada designación de ese magistrado, un grupo de ciudadanos intentó que la Corte Suprema de Justicia -a quien le tocaba dicha selección por mandato constitucional-, escogiera una persona que garantizara la independencia del TE.
Para ello, miembros de la organización “Unidos por la democracia”, entregamos a la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, María Eugenia López, una carta respaldada por más de 200 firmas, en la que destacamos la importancia de esa designación.
La magistrada presidenta nos atendió personalmente y, tras escuchar atentamente nuestra preocupación y solicitud, nos aseguró que presentaría al pleno una candidata mujer, independiente y con experiencia en el tema electoral. No sucedió.
La persona elegida tiene un perfil muy distinto al descrito por la magistrada. Además, el anuncio se hizo tarde en la noche del 24 de octubre y, a la mañana siguiente, el Ejecutivo informó al país que había designado como nueva magistrada de la Corte Suprema de Justicia a Ariadne García, persona cercana a la magistrada presidenta. Todo indicaba que se había producido un vulgar trueque a costa de la credibilidad del TE. La presidenta de la Corte no actuó de manera honesta ni transparente. Para ella fue más importante lograr el nombramiento de una allegada como colega, que la protección de la independencia del TE, una institución fundamental de la democracia.
Sumado a este tremendo desacierto ha sido nombrado nuevamente Máximo Carrasco como director del TE en Colón, cuya ejecutorias en las elecciones de 2019 fueron muy cuestionadas. Que el señor Carrasco esté nuevamente a cargo del proceso electoral en Colón, produce mucha preocupación y contribuye al sentimiento de desconfianza que enfrenta el TE.
Añadiendo desencanto y preocupación, la Corte acaba de avalar con un fallo la nada democrática fórmula de designación de escaños por residuo, perdiéndose la oportunidad de corregir una deficiencia importante del sistema. Se trata de una fórmula que provocó en las pasadas elecciones que, por primera vez desde el retorno de la democracia, tuviéramos dudas sobre los resultados.
Otro elemento que sustenta mi temor es la actuación de la mayoría de los diputados del PRD, algunos del CD y del Panameñista, así como miembros del Órgano Ejecutivo, que no pueden darse el lujo de perder porque, además de perder poder, tendrían problema con la justicia. El nivel de descaro en la utilización de los recursos públicos es tal, que me hace pensar que harán lo que tengan que hacer para permanecer en el poder.
Los magistrados del TE tienen la obligación de dar señales de imparcialidad y transparencia. Por ejemplo, determinar que los jurados de mesa sean personas q no hayan pertenecido a ningún partido político durante los últimos cinco años y que lleven identificación.
También contribuiría a lograr confianza, que se permitiera a organizaciones de la sociedad civil traer observadores internacionales.
Nuestra democracia se ha debilitado de manera muy peligrosa, ya que los últimos tres gobiernos han mermado la institucionalidad.
Señores magistrados, en sus manos está el sistema democrático de nuestra patria. Les pido que piensen qué nación quieren dejarle a sus hijos y nietos.
El autor es miembro fundador de Moca
