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¿Es Ucrania la España de la década de 1930?

Confieso que soy un lector aficionado a todo lo que se refiere a la Guerra Civil Española, que azotó a ese país desde 1936 a 1939. ¿Por qué? El resultado marcó el rumbo que tomaría Europa, y el mundo, y la consiguiente Guerra Mundial entre el fascismo y los valores occidentales de libertad y democracia.

Hay que recordar que La República, una amalgama de socialistas, comunistas, anarquistas y los que apoyaban la democracia y algo del liberalismo, fueron confrontados con un golpe de Estado, apoyados por fuerzas del autoritarismo, conservatismo y la Iglesia.

José Sanjurjo, exiliado en Portugal iba a ser el líder, pero murió en un accidente aéreo. De allí, empieza a surgir el liderazgo de Francisco Franco, con el apoyo de los generales Queipo del Llano, Emilio Mola y otros. Mientras que Estados Unidos en 1935 declaró un embargo de armas a las partes beligerantes, así como el no intervencionismo de Francia, y los que promulgaban la doctrina de “appeasement,” (apaciguamiento) en Gran Bretaña, las democracias occidentales urgieron a la Italia de Benito Mussolini y a la Alemania de Adolf Hitler a no intervenir. En principio aceptaron, pero todo quedó en solo principios.

Semanas después, los rebeldes se reunían con Hitler para solicitarle armamentos y la poderosa ayuda de su fuerza aérea la Luftwaffe. Fueron estas las que transportaron a las tropas desde Marruecos, entre españoles y moros y la temida Legión Extranjera, a suelo Ibérico. Los italianos, que a la postre enviarían hasta 100 mil soldados y submarinos, no se quedarían atrás.

Fue así como La República, abandonada por las democracias, solo contó (tamaña ironía) con el apoyo de la Unión Soviética. Pero para esto, los soviéticos exigieron que toda compra fuera apoyada con dinero constante y sonante. La República tuvo que enviar 450 toneladas de oro a Moscú, oro este que nunca mas retornó a España.

Mientras Occidente, aletargado e inocente, se hacía de oídos sordos a los pedidos de auxilio de los republicanos (Francia incluso llegó a cerrar sus fronteras), Hitler enviaba su Legión Cóndor, que plasmó su fama al bombardear el pueblo vasco de Guernica.

¿A que viene todo esto, y justamente ahora? En lucido artículo que escribió el historiador Max Hastings, en el portal de Bloomberg, se encuentran muchas similitudes entre la España de ayer y la Ucrania de hoy. Ambas confrontaciones bélicas constituyeron una lucha entre las grandes potencias. Recuerda lo que dijo el sublevado general Queipo del Llano: “con mi palabra de honor como caballero, cada persona que ustedes maten, nosotros mataremos a por lo menos a 10″. España se convirtió en campo fértil donde se probaron lo último en armamentos.

Por lo menos hasta hoy, en lo que respecta a Ucrania, finalmente las democracias de Occidente han aprendido la lección. Nada de contención hacia los rusos; ayuda financiera, armamentos y hasta entrenamientos de tropas.

Al intervencionismo bélico y agresor hay que enfrentarlo, sin bajar la guardia. Hasta hoy, en lo que podría llamarse una victoria pírrica y muy costosa, los rusos controlan el 20% del territorio ucraniano.

Ucrania emprende una contraofensiva para recuperar sus territorios ocupados. No se sabe cual va ser el resultado final de lo que Vladímir Putin llama “una operación bélica”, no invasión, porque para él, Ucrania siempre ha sido territorio ruso y no se puede invadir, lo que por derecho propio es de uno.

Mientras tanto la Otan se está extendiendo; Finlandia ahora, y tal vez Suecia después, se unirán a la organización. Y no podemos olvidarnos del dragón chino que espera impaciente el resultado para analizar como será su futura confrontación con Taiwán, a la que designa como “provincial rebelde”.

Lo que se decida en Ucrania tendrá repercusiones históricas futuras y en un nuevo orden geopolítico mundial.

Contra la agresión autócrata y violenta, no se puede bajar la guardia. Estoy convencido de que el régimen de Francisco Franco perduró por más de 35 anos porque al terminar la Segunda Guerra Mundial, los victoriosos aliados lo mantuvieron en el poder tanto tiempo por sus credenciales como acérrimo anticomunista, en lo que después devino como la Guerra Fría, entre Occidente y los soviéticos.

El autor es licenciado en Relaciones Internacionales


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