Con el paso del tiempo, algunas tareas y actividades que solían ser fáciles nos presentan cierta dificultad, incluso desde los cuarenta años, etapa que para algunas culturas era considerada como la vejez.
Hoy, cuando podemos disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos por muchos más años, es importante considerar el lugar en que envejecemos. Nuestra casa, en primer término, es el sitio donde realizamos nuestras actividades básicas como el cuidado personal, la alimentación y el descanso, y puede influir en la calidad de nuestro bienestar.
Cada fin de año nos planificamos para renovar nuestro hogar. Pensamos en pintura, mobiliario u otros detalles muy significativos, sin detectar aquellos más sutiles que también ameritan una mejora, pues descuidarlos podría acelerar un deterioro en nuestro cuerpo o convertirse en un impedimento para nuestras tareas cotidianas poniendo en riesgo nuestra salud.
Este llamado a la prevención nos mueve a pensar en la creación de espacios amigables con nuestro envejecimiento y con las personas mayores. Se trata de que la recámara, el baño, la cocina y el resto de los espacios donde vivimos, nos ayuden con nuestras actividades diarias en vez de limitarnos, perjudicarnos o hacernos sentir incómodos.
Un ejemplo muy práctico es el tipo de grifo que tienen los lavamanos, la ducha, la tina de lavar y el fregador, así como el tipo de manija de las puertas. Éstos son utilizados innumerables veces al día todos los días y, con el pasar de los años se nos dificulta manipularlos. Cambiarlos a tiempo puede evitar lastimar las articulaciones de las manos y el malestar que produce en las personas mayores que culpan al proceso natural de envejecimiento por la imposibilidad de realizar una acción.
Hacer de nuestra casa un lugar amigable implica detenernos a observar con atención aquellas cosas esenciales de nuestra vida diaria, teniendo en cuenta que, todas las personas tenemos el derecho y la necesidad de disfrutar de cada uno de los espacios de nuestro hogar y de lo que amamos hacer. Es cuestión de tener el apoyo y las adecuaciones necesarias por el mayor tiempo posible a lo largo de nuestra vida.
La autora es licenciada en Arquitectura y Técnica en Gerontología e integrante de Ciencia en Panamá
