Citando a Gandhi, quien dijo que la humanidad estaría mucho mejor si actuara siempre mirándose en el espejo, son mis deseos que todos los panameños –mis hermanos en la nacionalidad– procuremos al iniciar este 2018 habituarnos a actuar primero mirándonos en el espejo, sabiendo que la imagen que presentamos ante él será, precisamente, la que nos devolverá la gente que nos encontramos y con quienes nos comunicamos al salir a la calle. Si le sonreímos a nuestro espejo (cosa que hacemos a menudo) mantengamos esa sonrisa y veremos que todos nos sonreirán. Si mostramos credulidad al mirarnos en el espejo, la gente nos devolverá esa misma expresión de credulidad. Si nos miramos al espejo y mostramos felicidad, esa misma felicidad nos vendrá de vuelta de la gente que nos encontramos... y así, paso a paso, nos vamos convirtiendo unos y otros en ciudadanos optimistas, positivos, constructores de Nación… e iremos dejando atrás esa postura negativa de no creer en nada ni en nadie, en ese negativismo parasitario que es destructivo, con el que ninguna construcción es posible.
Seamos ciudadanos críticos, sí, pero buscando construir un mejor país, no para autodestruir el que tenemos.
Abandonemos ese ridículo pensar de que todo, absolutamente todo lo malo que ocurre es responsabilidad total de la persona que ocupa el sillón presidencial, como si nosotros no tuviéramos responsabilidad alguna de lo que ocurre a nuestro alrededor. Somos los ciudadanos los verdaderos dueños del Estado. El sentado en Palacio nos pidió trabajo para ser gerente de nuestra cosa pública por 5 años. ¿De cuándo acá los dueños salen con culpar al gerente que pusieron por todos los males de su Estado? ¡Qué ridiculez es esta! Si los dueños lo ven todo tan mal, deben salir juntos a la calle, y seguro que muchos males se irán enderezando. La verdad es que si no accionamos, si no somos ciudadanos a tiempo completo, si no hacemos oír nuestra voz, no tenemos derecho alguno a quejarnos… y si lo hacemos, estamos simplemente voceando una queja parasitaria pegada y nutriéndose de lo que supuestamente es motivo de la queja.
La realidad es que todos tenemos el enorme privilegio de vivir en un país como pocos en el mundo. Son muchos más los positivos de nuestro país. País que tiene que limitar el ingreso de los muchos que desean venir a compartir con nosotros. Tenemos problemas serios, cierto, y son problemas que podrían hacer desaparecer nuestros positivos en un solo soplo:
1. La corrupción e impunidad (acabó con Venezuela, por ejemplo).
2. Las fallas en el modelo de gestión de nuestra educación.
3. Las fallas graves en el modelo de salud pública.
4. La inaceptable polarización económica y social.
Todos los ciudadanos que tenemos amor por nuestra tierra debemos estar trabajando con dedicación diaria a resolver estos graves problemas, cada uno a su manera.
Lo que es clarísimo es que ninguno de estos problemas se resuelve con la queja perpetua y destructiva. Se resuelve con la acción y poder ciudadano ejercidos todos los días… y cuando es necesario ¡todos juntos en la calle!
Para ejercer esa acción y poder ciudadano al que debemos aspirar en este nuevo año 2018, podemos iniciar hoy mismo, con mirarnos al espejo y proyectar esa misma imagen hacia afuera; es el primer paso.
¡Abrazo a mis hermanos en la nacionalidad de esta bella tierra! ¡Que el 2018 sea el año en que domine la imagen en el espejo… y el año en que nos dediquemos a la acción y poder ciudadano!
El autor es fundador del diario ‘La Prensa’