Tenemos un presidente electo bien intencionado, ha despertado grandes esperanzas y fe en muchos panameños. Existen dudas de que pueda rescatar y transformar el país con los cambios profundos necesarios, el nuevo presidente ha afirmado que “los fondos públicos son sagrados”. Debido a la mística que por años ha existido en sus copartidarios , de vivir en corrupción y falta de transparencia, disminuyendo así la posibilidad de erradicar la desigualdad y la pobreza, haciendo difícil lograr eliminar su sexta frontera.
La percepción generalizada es que la cosa seguirá igual; en los últimos tiempos se han realizado pocos cambios, los que han sido muy manipulados mediáticamente. La realidad actual es que una sola persona no puede resolver la crisis de gestión deficiente del Estado y la falta de intitucionalidad, así como el desgreño administrativo.
Ahora, en época de transición de gobierno, los aspirantes a posiciones cimeras, sin conocer realmente cada problema, solo buscan su bienestar personal. Las designaciones se hacen de aquellos apadrinados por el CEN y por los diputados . Esto no es apropiado para el sector salud, conformado por el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, con 54 mil funcionarios, 6 mil 400 millones de dólares de presupuesto, 890 facilidades sanitarias (99%, deficientes y de construcciones sin terminar); por ejemplo: la ciudad hospitalaria, la extensión del hospital de David, los hospitales de Metetí, Bugaba, Puerto Armuelles, Colón, Bocas del Toro, las policlínicas de Boquete, Aguadulce y varios Minsa-Capsi, que también carecen de equipos y del personal necesario, y además no existe planificación ni supervisión.
Adicionalmente, los hospitales actuales en su mayoría funcionan con muchas falencias, que no son ni atendidas ni menos supervisadas . Tanto la Dirección General de la Caja de Seguro Social, como el despacho superior del Ministerio de Salud, no deben ser manejados de forma política. Se debe escoger un economista para dirigir a la CSS y un profesional médico no político ni con aspiraciones comerciales o de beneficios económicos para el Ministerio de Salud.
Debo llamar la atención sobre las menciones en el plan de gobierno de construir nuevos hospitales que no se necesitan. Por ejemplo, el hospital del norte, el hospital infantil del oeste, el hospital de Penonomé y el hospital de Almirante. En mi opinión, solo se requieren dos nuevos hospitales: el Hospital del Niño y el Hospital Oncológico. “Pero es conocido que construir nuevos hospitales es una fuente de ingreso fácil” para el círculo cero y los despachos superiores, sobreprecios, adendas, sobrecostos y “llave en mano”. Triste y preocupante. Nunca los terminan en el tiempo proyectado. En el sector salud, como en el resto de muchas instituciones, es básico cambiar de actitud y de rumbo para lograr una gestión eficiente y transparente, para que desaparezca así la corrupción, la anarquía y la falta de gobernanza, maquillada y manipulada masivamente, como lo ha explicado el lingüista estadounidense Noam Chomsky.
Apoyamos lo prometido por el presidente Laurentino Cortizo, para lograr mejores días en Panamá. Es preciso cambiar el statu quo, la actitud y humanizar la atención médica (citas, cirugías, exámenes, medicamentos), pero también hay que adecuar, proyectar y optimizar las prestaciones económicas, a corto, mediano y largo plazo, midiendo la gestión actual. Es urgente realizar un diagnóstico situacional eficiente e independiente, para aplicar los correctivos de acuerdo a las leyes y normas constitucionales vigentes. Mensaje al presidente electo Laurentino Cortizo: rescate a la Caja de Seguro Social y al Ministerio de Salud de las garras del poder político y económico, y que se respete la autonomía necesaria para poder cumplir con su visión y misión.
El autor es médico