Estamos gobernados por politiqueros y antipatriotas

Los integrantes de los Órganos Ejecutivo y Legislativo de los últimos tres gobiernos, cuando se llaman políticos insultan a los Belisario Porras, Ernesto de la Guardia, Roberto F. Chiari, Carlos Iván Zúñiga, Julio Linares, Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón, Billy Ford y otros más aún vivos, que ejercieron su actividad política como verdaderos patriotas.

Los que hemos tenido en estos últimos 13 años han sido personajes irresponsables, politiqueros que solo se han interesado en su bienestar personal y partidista, utilizando a su antojo las ventajas que brinda la democracia, poniéndola en peligro. Tanto es así, que hoy muchos de nosotros nos sentimos peor que en aquellos días negros de la dictadura. Y no es exageración.

Allí está el caso de un presidente que se dedicó a comprar y extorsionar a los diputados de los otros partidos, a amenazar y espiar a los ciudadanos que lo cuestionaban, a construir obras con sobrecostos y que hoy es investigado por dichos hechos. El mismo presidente cuyos dos hijos se declararon culpables en Nueva York por recibir sobornos y mover ese dinero en el sistema financiero de Estados Unidos, en un caso en que se cita como involucrado a “un familiar muy cercano y con alto puesto en ese gobierno”. Un caso que recuerda aquella célebre frase: ¿de qué color será el caballo blanco de Napoleón?”.

Se trata del mismo personaje que hoy amenaza a quien lo señale, mientras hace alarde de sus parrandas en bares, restaurantes y yates, en los que se hace filmar y fotografiar con damas sin importarle su hija, y no digo familia, porque creo que no la tiene ni le interesa.

A pesar de todo esto, aspira ser presidente nuevamente, dándonos claras muestras de cómo será su gobierno en caso de lograrlo.

También está el caso de un presidente cobarde e inepto, cuyo gobierno se caracterizó por el retroceso en el sector salud y educación, promoviendo diálogos interminables sin que nada productivo saliera de ellos. Su objetivo era tener a los seudos dirigentes con la boca llena y sin que realmente le importaran esos sectores.

Hoy tenemos un gobierno que es el complemento de los dos anteriores: un ejecutivo que no gobierna y que aprueba todos los desmanes que sus diputados de su partido -con la venia de los diputados de los partidos de “oposición”- hacen y deshacen para legalizar la sinvergüenzura.

Allí está, por ejemplo, la creación de corregimientos con el único fin de garantizar la reelección de diputados, sin importar los costos que generan o el futuro de los panameños que viven en esas comunidades en manos del clientelismo.

Han politizado la educación -supuestamente la estrella del plan de gobierno-, permitiendo la reelección de la rectora de la Universidad de Chiriquí por ejemplo, que ha convertido esa institución educativa en un botín para su familia, sus allegados y, por supuesto, los diputados del PRD y su clientela.

Es un gobierno que decidió ignorar la grave crisis financiera del sistema de pensiones del Seguro Social, engañando al país entero al prometer 190 millones al año, basado en un contrato minero cuyo detalle aún se desconoce. Esa cifra no representa ni el 15% del déficit que se tendrá en un par de años y que tendremos que pagar todos los panameños.

Allí está la prórroga del contrato del puerto de Balboa, sin tener en cuenta los mejores intereses del país es otro ejemplo de la forma irresponsable de gobernar; o los incontables actos de corrupción revelados por los medios, que solo logran del presidente una respuesta: denme las pruebas.

Mientras la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional es usada para alimentar el insaciable apetito de los diputados gobiernistas y sus aliados, un Contralor complaciente les facilita el camino.

Y ahora, un asombroso fallo de dos magistrados del Tribunal Electoral, completan el círculo de impunidad, haciendo que salte por el aire la confianza que aún se tenía en esa importante institución.

En fin, tenemos un gobierno que le importa un pito todo lo que la ciudadanía ha denunciado. Ese es el escenario que estamos viviendo, que es mucho peor que esos 21 años de dictadura. Solo la Corte Suprema de Justicia (CSJ), hoy presidida por una mujer con dignidad y firmeza y apoyada por la mayoría de sus colegas, nos da una esperanza.

Esa nueva mayoría de la CSJ requiere el apoyo ciudadano, y el futuro de nuestra democracia requiere que participemos y nos organicemos para lograr llevar a la Presidencia de la República y a la Asamblea Nacional, a político que verdaderamente honren ese título, con dedicación y trabajo para el bien del país.

El autor es odontólogo y exviceministro de Salud


Última Hora

  • 05:01 Especialista señala que el deporte de élite puede afectar temporalmente a la calidad seminal Leer más
  • 05:01 UTP adjudica por $28 millones la construcción de dormitorios Leer más
  • 05:00 Inglaterra, la última prueba de fuego para el tango final de Messi Leer más
  • 05:00 Jakly Bejarano: la actriz que se rapó, desafió serpientes y escuchó ‘voces de fallecidos’ durante el rodaje de Broken Land Leer más
  • 05:00 Reformas al reglamento interno: Proponen eliminar el voto secreto en la Asamblea Leer más
  • 05:00 El Estado pagará $537.9 millones en pagos que se extenderán hasta 2033 por nuevo Hospital del Niño Leer más
  • 05:00 En 28 días, el Gobierno declaró confidenciales ocho millonarias compras de seguridad Leer más
  • 05:00 Sabrina Sin Censura: cuando lo mejor es no ‘ser parte’ Leer más
  • 05:00 8 rasgos extraordinarios que probablemente no sabías sobre los tiburones Leer más
  • 05:00 La venta de viviendas nuevas cayó casi 40% en Panamá durante 2025 Leer más