¡Estoy de acuerdo con el Nobel para María Corina!

¡Estoy de acuerdo con el Nobel para María Corina!
María Corina Machado dirigió el movimiento opositor venezolano en las elecciones de julio de 2024 en Venezuela. / Getty Images

De acuerdo con Wikipedia, la IA define la paz como “un estado de armonía y equilibrio que va más allá de la simple ausencia de conflictos o violencia. Implica la existencia de justicia, igualdad, respeto mutuo y cooperación, donde se reconocen y protegen los derechos de todos y la construcción de un Estado de bienestar y seguridad”.

Me gusta esta definición, que considero muy completa, porque normalmente cuando la mayoría de las personas piensa en la paz, lo hace imaginando un estado de tranquilidad, donde todo es calma y no hay problemas. También hay quienes piensan que la paz solo debe lograrse respetando los cacareados principios rectores del derecho internacional público, como si estos estuvieran escritos en piedra y no pudieran revisarse. Sin embargo, la historia ha demostrado que, muchas veces, esos principios resultan obsoletos y no han servido para resolver los problemas de los pueblos, sino para permitir las mayores injusticias.

Para nadie es un secreto que en la Venezuela del chavismo y del madurismo lo que menos ha habido es justicia, igualdad o respeto mutuo. Por el contrario, hemos quedado horrorizados, como ciudadanos del mundo y de América Latina en especial, al ver cómo en ese país vecino se han violado sistemáticamente todos los derechos humanos, incluso el del voto, que habló alto y claro el año pasado al darle el triunfo a Edmundo González Urrutia y a María Corina Machado.

Como todos sabemos, ella no pudo ser candidata a la Presidencia porque quienes hoy piden clemencia no la tuvieron con ella.

Para nosotros, los panameños, resulta un honor haber sido escogidos como el país que custodia todas las actas que dieron la victoria a González y a María Corina Machado. Esto parece un hilo conductor con la célebre frase del Libertador Simón Bolívar, cuando dijo: “Si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá sería señalado para ese augusto destino”.

Reitero que no creo en la eficacia del principio de no intervención entre los pueblos. Si ese hubiese sido el norte decisivo en el caso de Panamá, créanme que todavía estaríamos bajo la dictadura cruel de los militares de las extintas y mal llamadas Fuerzas de Defensa.

Por el contrario, encuentro validez en los conceptos planteados por los Estados Unidos de América: quienes detentan el poder en el hermano país no son los legítimos representantes del pueblo, sino narcotraficantes que los tienen secuestrados y que han dañado con la droga a millones de jóvenes en muchos países, especialmente en la juventud norteamericana.

Recordemos que ahora la guerra entablada es entre las fuerzas del bien y las fuerzas oscuras del mal que quieren destruir a la humanidad. Pero Dios no nos abandonará.

Aplauso de pie por la muy buena elección de esta mujer valerosa y admirable.

La autora es abogada.


Última Hora

  • 05:05 Computadoras, renuncias y docentes separados: los problemas que recibe Ventura Vega en el Meduca Leer más
  • 05:04 Comando ‘apaga y vámonos’ Leer más
  • 05:04 El CEO de Panafoto: ‘el inventario es plata; tener demasiado es capital congelado’ Leer más
  • 05:03 Leyes especiales presionan el gasto y reducen el margen fiscal de Panamá, advierte Moody’s Leer más
  • 05:02 Planilla de asesores: Ejecutivo y Legislativo destinan más de $22 millones al año  Leer más
  • 05:02 Esclusas de Miraflores: 112 años del Canal de Panamá, qué hacer y qué ver Leer más
  • 05:02 ‘La presión y las amenazas no están funcionando’: el dilema de cómo tratar al Talibán para generar un cambio en Afganistán Leer más
  • 05:01 Panamá Viejo: un recorrido entre ruinas e historias que aún cuentan quiénes somos Leer más
  • 05:01 La Odisea: mujer, cultura y poder  Leer más
  • 05:01 ¿Computadoras sin escuelas o educación para enfrentar una mina? Leer más