Hace 12 mil años, en algún lugar del continente americano, un Homo sapiens corría despavorido huyendo de un tigre dientes de sable, hasta que encontró un refugio, logrando que eventualmente el animal se cansara y se fuera. Aquel fue un momento de altísimo estrés, en el cual un cóctel de neurotransmisores invadió la fisiología de aquel pobre sapiens, haciendo que estuviera más alerta y apto para correr.
Estas sustancias producidas por el cuerpo se mantienen en nuestro sistema hasta que haya pasado el peligro (hasta que se vaya el tigre) y luego la química corporal va regresando a la normalidad. Está comprobado que el estrés prolongado incide negativamente en nuestro balance químico, causando desajustes, lo que a la postre afecta el sistema inmunológico y nos hace propensos a enfermarnos.
El tigre dientes de sable ya se extinguió. Hoy lo sustituyen el bullying, las deudas, el desempleo y muchos otros factores de los que no podemos escapar entrando a un refugio.
Esto hace de vital importancia aprender a manejar el estrés, para evitar que se creen desajustes fisiológicos que afecten nuestra salud.
La ciencia nos aporta numerosos estudios sobre esto, que nos muestran medios que podemos utilizar para mantener el estrés bajo control:
* Realice actividades que le sean placenteras: pintar, cocinar, dibujar, leer, hacer ejercicios, etc. Cada quien tiene su pasatiempo favorito. Al hacer actividades que nos gustan contribuimos a la mezcla correcta de neurotransmisores y nos sentimos más en paz.
* Contribuya con un propósito o causa. La sensación de satisfacción que nos da el sentir que estamos contribuyendo, que somos parte de la solución de un problema o simplemente que lo que hacemos en nuestro trabajo está ayudando al logro de las metas, es otro de los factores que incide positivamente en nuestro balance químico.
* Mantenga buenas relaciones. Hace más de 80 años se inició en Harvard un estudio sobre salud, felicidad y relaciones. Sus resultados indican claramente que las buenas relaciones con familiares, amigos y la comunidad ayudan a mejorar la salud, ya que somos seres sociales y el conectar con la gente nos ayuda a controlar el estrés.
El estrés siempre va a existir. Lo importante es que está en nuestras manos manejarlo.
El autor es biólogo, banquero e integrante de Ciencia en Panamá.
