Ciertos compuestos químicos presentes en el medio ambiente, de origen natural o sintéticos, pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino con efectos adversos tanto en el individuo expuesto como en su descendencia. Estas sustancias son conocidas como disruptores endocrinos (DE).
El impacto en salud de la exposición a los DE ha estimulado la atención de epidemiólogos y clínicos que investigan las causas del incremento de enfermedades prevalentes y los mecanismos de enfermar. Además, está poniendo en jaque a la política reguladora de la Unión Europea para las sustancias químicas, en particular a los mecanismos de evaluación toxicológica de nuevas y antiguas sustancias químicas. Estos problemas destacan en las acciones del programa REACH (Reglamento de registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas) y las actividades de las agencias de seguridad alimentaria (EFSA), de productos químicos (ECHA) y de investigación científica (JRC).
Los principales retos planteados por la disrupción endocrina provienen de que los DE actúan a dosis bajas, con efectos diferentes según el momento de la exposición; las exposiciones múltiples pueden dar lugar a efectos acumulativos y aun sinérgicos, y la relación dosis/efecto puede ser no monotónica, al igual que la acción de muchas hormonas.
Dado el papel esencial del sistema endocrino durante el desarrollo humano, la exposición a los DE en etapas tempranas de la vida puede ser más grave al inducir cambios a nivel celular y tisular, con efectos adversos a corto y largo plazo. A pesar de que las enfermedades y los trastornos asociados a la exposición a los DE son generalmente multifactoriales, se ha podido establecer una asociación entre exposición y efecto para enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y obesidad; cánceres en mama y próstata; problemas en fertilidad de mujer y hombre, y trastornos tiroideos.
La política reguladora europea está haciendo frente al reto de la regulación más eficaz de la exposición a los DE presentes en alimentos, cosméticos, juguetes, mobiliario, materiales de construcción y productos de limpieza. Mientras, la aplicación de los preceptos del Principio de Precaución es una recomendación del Parlamento Europeo. Además, la práctica clínica debe incluir la hipótesis de la disrupción endocrina en la etiología de enfermedades comunes, sobre todo aquellas de causa hormonal.
El autor es profesor en la Universidad de Granada (España) y profesor visitante en la Universidad de Panamá, para Ciencia en Panamá.

