Sari, una cariñosa perrita negra, se acerca a curiosear. Su hocico rosado recuerda el rostro de una zarigüeya. Como muchos de los perros y gatos en el centro de adopción de la Fundación San Francisco de Asís (Fundasis.org), Sari fue abandonada siendo muy pequeña y debió ser criada con biberón. Pronto estará disponible para adopción.
Para la directora de la fundación, Elena Castejón, la cantidad de animales que viven en la calle es una situación “grave” que tiene su génesis en la irresponsabilidad de algunas personas que permiten que sus mascotas se sigan reproduciendo.
“No existe el ‘perro de la calle’. Viene de la casa de alguien. Hay opciones de apoyo para esterilizar mascotas a bajo costo, pero mientras las personas no asuman su responsabilidad, seguiremos en esta situación de camadas no deseadas y abandono, que es penalizado por la Ley 70, pero sigue ocurriendo”.
La Fundación San Francisco de Asís es una ONG que brinda atención veterinaria a perros y gatos que sufren de accidentes, lesiones o situaciones extremas de salud, con el apoyo de la Clínica Veterinaria Happy Pets. A menudo les llevan un animal rescatado, porque piensan que el lugar es un “albergue”, pero no es así.
“El rescate es personal e intransferible. Podemos apoyar en un rescate, con orientación y descuentos en servicios médicos, pero si alguien decidió rescatar un animal, no puede entregarle esa responsabilidad a otro. Lo ideal es que lo dé en adopción vacunado, desparasitado y esterilizado”, indica Wendy Saavedra, encargada de relaciones públicas y redes sociales de Fundasis.
En el centro de adopciones de esta fundación hay cachorros abandonados e indefensos, animales atropellados o heridos que no tienen hogar ni un humano que les alimente; otros maltratados, y casos especiales como el de 26 perros que vivían hacinados y fueron rescatados en colaboración con el departamento de Bienestar Animal del Municipio de Panamá.
Una vez hubo otro caso de alguien que tenía 60 gatos amarrados en diferentes estaciones. “La gente piensa que eso pasa en otros países, pero aquí en Panamá también ocurre”, dice Castejón.
Fundasis ha recibido muchos perros pitbull en estado grave, macheteados, quemados o moribundos por los golpes recibidos. Para la directora de la fundación, hay personas que piensan: “mi animal es bonito, lo quiero reproducir” pero no toman en cuenta adónde estarán esos cachorros que venden o regalan en cinco años. En la mayoría de las camadas, quizás un animal quede en un buen hogar, ¿y los otros?
En el caso de los pitbull es algo serio, porque son difíciles de ubicar. “Felizmente para el que fue macheteado, ahora vive en una finca con una familia y es amado y respetado. Si seguimos reproduciendo las mascotas así y abandonando camadas, ¿adónde vamos a llegar?”, cuestiona Castejón.
Otro problema son los animales enfermos. “En este corredor tenemos siete casos de TVT (tumor venéreo transmisible). Eso conlleva quimioterapia, que cuesta de 80 a 100 dólares cada una y en promedio son cuatro por perro. Además de la alimentación, medicamentos, limpieza, etc. es costoso. Es otra razón para esterilizar”.
“Los 26” ladran en un patio, la mayoría son de color chocolate claro. Unos se asolean y otros buscan sombra. Al llegar les brindaron atención médica, los desparasitaron y vacunaron, les cortaron las uñas y los bañaron. Voluntarios de la escuela de veterinaria de la Universidad de Panamá ayudaron con esta labor. Algunos vinieron con problemas de piel, otros con erliquia, pero el mayor desafío será socializarlos antes de ofrecerlos en adopción. Una decena de ellos ha salido adelante en este aspecto, pero aún hay unos temerosos. Esto no quiere decir que no sean candidatos a adopción, pero hay que trabajar con ellos.
Entre ladridos, el ruido de la calle, y la mirada de Lucky, un simpático canino con necesidades especiales que se acerca, Castejón explica que rescatistas y asociaciones tratan de ayudar a los animales, pero todo el mundo tiene un límite.
“No hay bolsillo ni infraestructura que soporte todos los animales de la calle, por eso la esterilización es importante. Es una responsabilidad social que nos corresponde a todos, y juntos podemos hacer un cambio”.
Quizás a algunas personas no les gusten los perros ni los gatos, pero entienden que ese animal en la calle rompe las bolsas de basura en busca de comida y defeca en las calles, es un tema de salud pública. Además, un animal abandonado puede causar un accidente de tránsito fatal, sostiene Castejón.
“Como sociedad, vemos y nos quejamos de que se han perdido los valores, pero si lo analizas, seguimos mirando hacia el otro lado y no tenemos compasión hacia los más débiles o indefensos”.
TRASFONDO
Castejón hace hincapié en que es necesario que más personas conozcan sobre el maltrato animal y la Ley 70, incluyendo las entidades que deben ejecutar acciones. Además, las autoridades deben tener asignados los recursos, el personal, etc. para poder atender las denuncias y los ciudadanos deben entender que si conocen de un caso de maltrato pero no ponen la denuncia, no hay manera legal de proceder.
Algunos casos de maltrato se deben a ignorancia. Otros, a problemas personales. Cuando se detectan, no se debe juzgar a la persona enseguida, quizás trata de hacer lo mejor, pero necesita ayuda. El acercamiento debe ser amable, porque uno no sabe qué situación está viviendo. Es mejor preguntarle qué le pasa, decirle por ejemplo: “veo que trabajas todo el día, te puedo ayudar en algo con tu mascota?”, explican las voceras.
ADOPCIONES
La fundación tiene listos para adopción unos 25 gatitos, operados, vacunados y entrenados para que usen el arenero. A los animales adoptados en el centro se les brinda la consulta médica gratuita de por vida en las clínicas Happy Pets.
“Últimamente tenemos mucha adopción de gatos. A veces las personas que adoptan una mascota regresan por otra y también hay adopciones dobles el mismo día”.
Mientras conversamos, un perrito de color café ha encontrado una segunda oportunidad: ¡es adoptado!
Los requisitos para adoptar animales de este centro son: llevar la cédula, un recibo de agua o electricidad con la dirección donde vivirá el animal, tener patio cercado (en el caso de los perros) y una donación de 15 dólares.
“Un perro cachorro es bonito pero siempre va a crecer. Los adultos, sobre todo si han pasado por situaciones extremas, son muy agradecidos. Apelamos a las personas que quieran darle una oportunidad a un perro adulto de que le conquisten el corazón, que vengan, los conozcan y vean que pueden ofrecerles mucho más”, dice Castejón.
La fundación tiene el programa llamado “Ruedas por patas” para realizar jornadas móviles de esterilización. Un bus equipado con agua, electricidad y cinco camas de cirugía, puede ir a lugares de difícil acceso en campañas de esterilización. El éxito está en que las comunidades se organicen y participen. Necesitarán voceros, que realicen un censo de los animales, y que la gente se entere y se prepare. Para más información, puede escribir a: info@fundasis.org.

















