El corazón del desastre venidero es lluvia del diablo, si no se detiene la extracción minera. El incalculable costo, o sea el daño que nos quedará en este, ¡nuestro paisito llamado Panamá! Somos tan chicos y cedemos terrenos, a sabiendas de los incalculables daños que nadie nos repondrá a futuro. Hablan de millones que el gobierno obtiene, pero se es ciego al terreno que se da con verdaderos costos debido a los daños de esas áreas sacrificadas y fuentes de agua alterando también terrenos aledaños que se afectarán por la minería a cielo abierto.
La minería a cielo abierto en Chile, lugar minero la llaman: “Lluvia del Diablo” quedan las tierras hechas áreas desérticas y los pobres empleados que en su ignorancia quisieron ganar dinero, sin saber el costo de la salud empeñada a corto plazo, les sobrevienen las enfermedades con problemas físicos, dolorosos, e incurables como el cáncer. Nadie repone el daño sufrido por trabajar con ácido sulfúrico que por excavar la tierra a esas profundidades sale y lo acoge la nube de manera que al llover se obtiene lluvia ácida causando esterilización de suelos, cáncer gratis, etc. Vemos que se habla de millones que entran al gobierno para solucionar actuales problemas económicos y quedamos sin ver que ése dinero jamás recompensará los daños que quedarán tanto en las tierras excavadas como en la salud de empleados contratados por la minera. En materia económica, ecológica, jurídica y ambiental es obligante ver el costo inmenso del daño, o sea, ¡daño incalculable y retroactivo que se avecina si el actual gobierno accede a obtener dinero fresco y condenar a nuestro país y su gente a futuro!
La autora es activista
