Fernando Manfredo fue un personaje que dejó un legado importante para las futuras generaciones de panameños. Fue amigo de Omar Torrijos, quien afirmaba que Panamá como país vivía una contradicción, ya que limitaba por el este con Costa Rica, por el oeste con Colombia y por el centro con los Estados Unidos.
Resolver esta contradicción fue lo que llevó a la firma de los tratados Torrijos-Carter, que permitieron que el país quedara finalmente integrado. La zona del canal era un país aparte, donde se hablaba inglés, los autos llevaban placa zonian y todas las transacciones públicas eran en inglés. Todo esto desapareció con la firma de los tratados.
En cumplimiento del Tratado del Canal de 1977, Manfredo fue designado subadministrador de la Comisión del Canal de Panamá (CCP), la agencia estadounidense responsable de administrar y operar la vía interoceánica, hasta que ella y todos sus activos pasasen a Panamá el 31 de diciembre de 1999.
Una de las primeras acciones de Manfredo como subadministrador fue reunirse con altos funcionarios panameños que teníamos años de experiencia en el canal. Nos solicitó que, basados en nuestra experiencia dentro de la organización, le suministráramos un documento que le permitiera establecer un orden de prioridad a las acciones que eventualmente resultarían en un canal más eficiente y su transferencia imperceptible a Panamá.
Durante su gestión se empeñó, por un lado, a velar por el estricto cumplimiento de la letra y espíritu del Tratado y, por el otro, a crear conciencia en todo el país de que, para asegurar el éxito del Canal en manos panameñas, la agencia panameña que reemplazase a la Comisión del Canal de Panamá debía estar libre de toda interferencia político-partidista. Es decir, que la agencia panameña debería contar con una sólida autonomía administrativa y financiera, lo cual solo podría garantizarse vía una reforma constitucional.
Los 11 años en que se desempeñó como subadministrador de la CCP fueron de lucha permanente por el cumplimiento del pacto canalero. Concentraba sus esfuerzos en dos áreas: la panameñización de la fuerza laboral en todos los niveles, y la modernización de la ruta, sus instalaciones y equipos.
Tenía una estrategia que apelaba a tres opciones: la primera, agotar esfuerzos con el administrador Denis McAuliffe; la segunda, presentar los casos ante los miembros panameños de la Junta Directiva y, de fallar esta, llevar los casos a la opinión pública a través de una red de periodistas nacionalistas.
Su patriótico esfuerzo y estrategia resultaron exitosos, como demuestra la forma eficiente con que el Canal continuó sirviendo al comercio mundial durante la transición y hasta el día de hoy. Cuando McAuliffe se retiró inmediatamente después de la invasión en cumplimiento del tratado, Manfredo se mantuvo al frente en calidad de administrador encargado, hasta que Panamá designó a su remplazo en septiembre de 1990.
El primer administrador titular del Canal fue Gilberto Guardia, empresario meritorio que poseía varias empresas dedicadas a grandes obras en Panamá. Guardia solo administró el Canal por un breve periodo, pues renunció para dedicarse a sus empresas.
Fue reemplazado por Alberto Alemán Zubieta, quien fue el último administrador de la agencia estadounidense y el primer administrador de la agencia panameña que reemplazó a la CCP, la Autoridad del Canal de Panamá. Alemán Zubieta lideró el ensanche del Corte Culebra, el multimillonario proyecto de modernización del Canal, y los estudios técnicos que dieron lugar a la construcción del tercer juego de esclusas.
Los aportes de Manfredo al éxito del Canal en manos panameñas no concluyeron con su salida de la CCP. En 1997 presidió el Congreso Universal del Canal, que sirvió de vitrina para demostrar a la comunidad marítima mundial que Panamá contaba, y cuenta, con los recursos humanos necesarios para manejar la vía acuática con eficiencia.
En el momento en que escribo esta nota, el Canal está sufriendo serios problemas por falta de agua, debido a la sequía generada por el Fenómeno del Niño y el cambio climático. Ha sido necesario bajar el calado de las naves y operar con máxima eficiencia para ahorrar hasta la mínima gota de agua disponible.
Esto ha provocado que ciertos buques hayan optado por otras alternativas, como navegar por el sur de América, lo que permitía utilizar su máxima capacidad de carga. La actual experiencia obliga a la administración del Canal y al gobierno nacional a acelerar los esfuerzos por buscar otras fuentes hídricas, lo cual debe materializarse en los próximos años.
El aniversario 109 de la apertura del Canal al comercio internacional es oportuno para sugerir que la ACP y/o el Ejecutivo honren la memoria de ese ilustre panameño que fue Fernando Manfredo con un busto en su honor en sitio público del área canalera.
El autor fue director de Marina de la Comisión del Canal de Panamá
