Fogones de Libertad, lejos de ser un mero catálogo de fórmulas culinarias o un recetario convencional, se erige como un puente extraordinario entre el rigor de los acontecimientos pretéritos y la sensibilidad cotidiana de nuestros pueblos.
Su propuesta medular es sumamente audaz y feliz: acercar la historia, el patrimonio cultural y el pensamiento político del Libertador Simón Bolívar a grandes públicos que, por diversas circunstancias, quizás nunca se aproximarían a un texto académico tradicional.
Existe un vínculo indisoluble entre el pensamiento americano de Bolívar y el espíritu que anima estas páginas.
El Libertador anhelaba la constitución de una “Nación de repúblicas”, una confederación doméstica unida no solo por la rigidez de los tratados públicos o por mecanismos formales de seguridad colectiva, sino, fundamentalmente, ligada de corazón a través de la identidad, la cultura y la fraternidad de sus ciudadanos.

La gastronomía de las naciones americanas es el testimonio vivo de ese sincretismo cultural; en los fogones de nuestra América se fraguó también la cotidianidad de las campañas emancipadoras.
Compartir los saberes culinarios y las historias humanas que acompañaron la libertad es una forma profundamente bolivariana de practicar la solidaridad y la anfictionía, reconociéndonos como pares alrededor de una herencia común.
Esta obra constituye el fruto maduro de un proceso de investigación, coordinación y perseverancia liderado por su autor, Rolando Domingo. Con su pluma y su agudo sentido cultural, Rolando ha logrado rescatar la memoria de nuestra América desde una perspectiva innovadora, demostrando que las grandes ideas que transformaron el continente también se nutren de las vivencias humanas más sencillas, cálidas y universales.
Este loable logro colectivo no habría sido posible sin el concurso de voluntades desprendidas, principalmente, las de sus patrocinadores, don Enrique Arturo de Obarrio, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el embajador de Colombia en Panamá, Fabio Mariño Vargas. Destaco, también, la valiosa y entusiasta colaboración de los señores Embajadores que participaron en la obra, así como de los distinguidos chefs que compartieron generosamente sus conocimientos tradicionales.
Su presencia compartida en este recinto es un hermoso testimonio de cooperación y armonía hemisférica, plenamente cónsona con el espíritu ecuménico que inspiró la asamblea de 1826.
Para la Sociedad Bolivariana de Panamá, esta obra, presentada tanto en una elegante Edición de Honor Numerada como en una accesible Edición Conmemorativa, representa una extraordinaria oportunidad pedagógica y de divulgación cívica. Nos ofrece una herramienta didáctica de amplio alcance para despertar el vivo interés de las nuevas generaciones por el significado histórico del Congreso Anfictiónico de Panamá, manteniendo plenamente vigente el legado bolivariano en el seno de nuestras familias y comunidades.
Al poner en marcha esta magnífica publicación en pleno Año del Bicentenario, los exhorto a encontrar en estos Fogones de Libertad una renovada inspiración para seguir cultivando aquella “moral y luces” que el Libertador consideraba indispensables para la salvaguarda de nuestras repúblicas y el desarrollo de nuestros pueblos.
El autor es viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación y presidente de la Sociedad Bolivariana de Panamá.

