Cada año son mayores los retos que enfrentan las universidades en Panamá a fin de mejorar sus métodos de enseñanza y formar a mejores profesionales para el sector. Y es que progresivamente se han hecho más exigentes las necesidades del mercado laboral, donde se necesita de profesionales capaces de desarrollar habilidades interpersonales, técnicas y de liderazgo, junto a cualidades divergentes e innovadoras que les permitan competir tanto nacional como internacionalmente. Lo que esto nos muestra es que ya no son suficientes los años invertidos en una carrera universitaria, y tampoco las especialidades. Es necesario estar actualizado siempre con lo que sucede en el mundo, integrarse a este y a lo que en él ocurre. Le llamaremos educación continua.
La Red Universitaria de Educación Continua la conforman 23 casas de estudio chilenas, cuyo ideal es aportar a su país desde la perspectiva de formación continua universitaria en su más amplio espectro. Citando la definición colgada en su sitio web sobre la educación continua: “la actividad docente universitaria cuya misión es vincularse con el medio vía programas de formación y capacitación, educando de por vida a personas [licenciados, profesionales y no profesionales] que desean o requieran profundizar, mantenerse al día en los conocimientos, habilidades, actitudes y destrezas que caracterizan a su disciplina, o bien quieren extender su conocimiento hacia áreas complementarias, acceder al manejo de nuevos procedimientos y/o tecnologías, que les permitan lograr un mejor desempeño o posición laboral, o bien crecer en su desarrollo personal o espiritual”.
Al enfrentar esta realidad podemos establecer de inmediato que esta es una responsabilidad de todos los participantes del sistema educativo, desde las instituciones de gobierno, pasando por los profesores y estudiantes, incluyendo entidades fiscalizadoras que permitan evaluar que los planes puestos en marcha están dando resultados. Programas de este calibre requieren de inversiones millonarias, pero, no es acaso la educación la vacuna más efectiva hasta ahora inventada contra los diferentes flagelos que golpean a nuestra sociedad.
Entonces, tenemos en nuestras manos el control para mitigar el riesgo de la ignorancia, que para que resulte y persista es necesario cuidarlo, darle mantenimiento, medir sus resultados.
Las personas ubicadas en los puestos clave que dirigen las riendas de la educación en nuestro país deben cuestionarse si están dispuestos y comprometidos con esta causa social. Si la respuesta es negativa, los invito a ceder el paso a quienes sí tienen las ganas, los conocimientos y, sobre todo, el compromiso de llevar este proyecto a puerto seguro.
Hoy por hoy, un especialista de determinado sector, cuando culmina sus estudios superiores y pone en marcha los conocimientos adquiridos en la universidad, se encuentra con realidades adversas para las cuales quizás no estaba preparado, lo que inmediatamente provocará frustraciones como consecuencia de la falta de experiencia y la ausencia de escenarios realistas.
Los centros universitarios deben revisar constantemente los planes de estudios de cada carrera contra las exigencias del mundo laboral; esto dará como resultados planes de estudios cónsonos y actuales. Incluir dentro de estos planes el desarrollo de proyectos de emprendimiento se constituye en una oportunidad para que el estudiante pueda experimentar con la realidad y brindarle una perspectiva visionaria. Otro aspecto que mejorar son las instalaciones y su adecuado equipamiento; los estudiantes esperan poder encontrar en las universidades las herramientas necesarias para hacerle frente a los retos académicos. El mundo laboral exige profesionales con cualidades creativas, pensamiento analítico, proactivos y autodidactas; es importante que las carreras sean replanteadas considerando estos principios.
No se trata de solo preparar a profesionales eficientes, sino más bien preparar profesionales sobresalientes. Tal como la tecnología se reinventa en cada oportunidad, de esa misma manera cambian las necesidades del mundo laboral; por esta razón es necesario guiar a los estudiantes a fortalecer las habilidades de rápido aprendizaje.
La innovación de nuevas profesiones, modernizar las que ya existen, y la inserción de nuevas tecnologías a las universidades de Panamá, debe ser su misión. Solo así se prepararán adecuadamente los futuros especialistas de nuestro sector.
Se transformarán en profesionales exitosos aquellos que logren desarrollar la destreza de adquirir conocimientos de manera audaz, y esto se vuelve aún más necesario con la era de la transformación digital, que ya ha empezado y no se va a detener. Esto solo será posible si los docentes se involucran y de paso se comprometen a actualizar el modismo con el que imparten las cátedras.
El futuro de nuestros profesionales depende de que personas facultadas utilicen la tecnología como mecanismo para hacerlos creativos e innovadores.
Hacer conciencia sobre temas como la preparación académica es tomar la iniciativa para indagar sobre muchos temas que aquejan a los profesionales del sector, quienes presentan dificultades para alcanzar exitosamente una formación correcta y completa para su profesión.
Debemos recordar siempre que “Un niño, un profesor, un libro y una pluma, pueden cambiar al mundo. La educación es la única solución”. Malala Yousafzai , premio nobel de la paz 2014.
La autora es estudiante universitaria