La brucelosis bovina cuando ataca al hombre se denomina fiebre ondulante, de Malta o mediterránea. Se produce por consumir leche o subproductos lácteos sin pasteurizar o hervir. También la puede adquirir quien manipule fetos, placentas y secreciones uterinas de bovinos infectados por brucella abortus, su agente causal. Como ya se sabía, tiene presencia en más de 40 fincas ganaderas en el cordón fronterizo con Costa Rica, como consecuencia del contrabando de ganado, más que todo, lechero de raza Jersey, de este vecino país, que no está libre de esta enfermedad. En nuestro país no hay presencia de brucelosis debido a los estrictos controles sanitarios que erradicaron dicha enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Prensa, publicó esta noticia a inicios de la semana.
La multinacional Néstle comunicó a sus miles de proveedores de leche industrial o tipo C que les recibirá su producción de esta categoría bajo un sistema de méritos por calidad higiénica basada en 36 centavos el litro. Esta industria sostiene que su competitividad del producto final está afectada por la baja calidad higiénica de su materia prima. Situación que deben mejorar sus proveedores locales, de lo contrario tendrán que importarla. Considero que el gobierno debe condicionar el subsidio de 10 centavos por litro a estos lecheros para que subsanen esta deficiencia, o de lo contrario no aplicarían para este beneficio.
Lamentablemente, existen productores de esta categoría de leche que aún “limpian” con su rabo la ubre de la vaca antes de ordeñarla. Esto representa un sacrilegio higiénico.
La multinacional, que diariamente le recibe su producción a más de 4 mil lecheros de las provincias centrales en su planta en Natá de Los Caballeros , tiene toda la razón.
El autor es veterinario, exministro del MIDA y exlegislador