La gestión de los desechos orgánicos e inorgánicos es uno de los retos más imperantes que tienen las autoridades en la actualidad. Es común observar la basura en parques, calles, ríos, playas y hasta en las carriolas de puentes peatonales, convirtiéndose en uno de los graves problemas socioambientales. La gestión adecuada de los residuos está enmarcada en el Objetivo de Desarrollo Sostenible No. 11: ciudades y comunidades sostenibles; sin embargo, a pesar de existir un Plan Nacional de Gestión Integral de Residuos 2017- 2027, lo único que contempla la Autoridad de Aseo es la compra de contenedores de metal y camiones compactadores.
Considero que la recolección de desechos se agrava debido a algunos factores y su solución depende de nuestras autoridades y de nosotros mismos, como pobladores de este país. En primer lugar, la misma Autoridad de Aseo Metropolitano ha promovido el desarrollo de los patacones por doquier, debido a la colocación de contenedores fuera de las barriadas; esto aunado a la inadecuada recolección de la basura, provoca que se desborde, trayendo consigo mal olor, ratas, cucarachas y enfermedades.
El servicio se debe descentralizar a nivel de autoridades locales, gestionar un cobro por contribuyente y entrar a las barriadas a recoger la basura en cada casa, así como en las provincias del interior, de tal forma que al que insiste en “el juega vivo”, no pagando y haciendo una mala disposición, colocarle una multa ejemplar para disuadirlo de su conducta. Ya basta de continuar apadrinando y acostumbrando a la gente a no pagar por los servicios, y encima se molestan porque no les recogen la basura que ellos mismos tiran en la calle. Gran parte del problema tiene su raíz en lo cultural y político, lo que se traduce en una conducta inaceptable del panameño.
Un factor que influye es la carencia de una conciencia de reducción, pero también de un consumo responsable, ya que la elevada generación de residuos sólidos, comúnmente conocidos como desechos, y su manejo inadecuado, revierten en uno de los grandes problemas ambientales y de salud, de lo cual todos somos responsables.
Para cuidar el medio ambiente, debemos utilizar la regla de las tres “R”: reducir, reutilizar y reciclar, reduciendo el volumen de basura generada, reutilizando bolsas, botellas de vidrio en vez de plásticas, que también van a parar a ríos y mares. Se habla mucho de reciclar, pero cuando se hace la recolección, todo se mezcla, entonces, ¿de qué vale reciclar? Es por ello que con la cantidad de millones que se despilfarran a diario producto de la corrupción, nuestros diputados deberían preocuparse por crear leyes que promuevan el establecimiento de plantas de tratamiento de desechos peligrosos y no peligrosos como una forma de cumplir con este objetivo ambiental, el cual es un compromiso internacional para mejorar el bienestar de los panameños y del planeta Tierra.
El autor es educador
