Gobierno corporativo es el conjunto de buenas prácticas que las empresas han de adoptar para alcanzar un equilibrio en las decisiones que se tomen en sus distintos niveles, habitualmente estas decisiones llevan implícitos varios actores, sin embargo existen dos fundamentales: la gerencia general y los inversores o dueños que colocan su capital en riesgo a cambio de beneficios.
Esta diferencia de criterios para tomar decisiones puede llevar a la empresa a un conflicto de intereses si no se establecen los límites adecuados, la razón es que mientras que la gerencia busca administrar mejor los recursos, los dueños que actúan bajo esta figura pueden llegar a decidir sin estar sujetos a ningún límite de responsabilidad, lo cual se conoce comúnmente como un gobierno conveniente.
A pesar de que la figura de gobierno conveniente está en un proceso de evanescencia como resultado de las regulaciones que se han implementado con el fin de lograr una mayor transparencia en las empresas tanto a nivel local como internacional, no se puede descartar que esta forma de gobierno informal haya dejado de estar presente en muchas empresas, teniendo mayor incidencia aquellas de menor tamaño o de raíces familiares en donde en algunas ocasiones han ido creciendo de forma descoordinada a través de los años, con la ausencia de una clara cimentación de sus procesos y el adecuado manejo de los riesgos desde sus inicios.
La estructura de gobierno conveniente puede llegar a convertirse en un verdadero desafío para el desarrollo adecuado de la gestión operativa de un negocio, sin embargo si existe un deseo genuino por hacer las cosas bien, hay que poner cuanto antes en un plan integral de ejecución que ayude a identificar los distintos riesgos en la concentración del poder de decisión dentro de la organización.
Esto se puede lograr a través de diferentes medidas que pueden ir desde el diagnóstico organizacional, la estructuración de procesos, la medición de sus errores de mayor relevancia hasta la contratación de un especialista de gobierno corporativo, todas estas sin dejar de involucrar al personal y poniendo por delante los beneficios que se obtendrían como resultado.
Un mejor control sobre los procesos de decisión aumentaría la confianza de los inversionistas de la empresa y ampliaría su potencial debido a que pasaría de ser un organismo de decisión centralizada a uno que vele por el bienestar y el manejo adecuado de los recursos.
El autor es analista de Monitoreo y Prevención de Fraude