Grado de inversión: ¿perderlo o conservarlo?

Es negativo que Panamá, como país, deba endeudarse con fuentes externas debido a su incapacidad para generar ahorro interno que financie las necesidades de su población. Pero peor aún es que ese endeudamiento —parasitario y destructivo— se destine a sostener a cientos de miles de empleados públicos que cobran del erario sin trabajar o trabajando mal. A esto se suman miles de millones de balboas despilfarrados en inversiones innecesarias, mal gestionadas y atadas al uso politiquero y corrupto del poder.

Y “más peor” (si se permite el énfasis irónico), es que el pago de esta deuda se convierta en una carga creciente que fuerzas políticas y gobiernos ineptos y rapaces imponen sobre los hombros del país, tanto en el presente como hacia el futuro.

La conducción de la economía, que debería regirse por políticas públicas efectivas y honestas orientadas a fomentar el ahorro y la inversión nacional, se ha reducido a un vergonzoso malabarismo con el grado de inversión y las relaciones con las calificadoras de riesgo. No tenemos un Ministerio de Economía: tenemos una casa de empeño invertida.

Para que Panamá llegue a ser un país serio y adulto, que camine con sus propios pies y se sacuda, al menos parcialmente, la pesadilla de perder el grado de inversión, proponemos un Plan de Reconstrucción y Construcción Moral, Cívica, Política, Económica y Social, con 32 recomendaciones sencillas que van al fondo del problema. De ellas, las más urgentes son:

  • Los organismos del sector público, en todos los niveles, deberán presentar al inicio de cada año un plan de funcionamiento e inversión, cuyo cumplimiento será evaluado al finalizar el año.

  • Toda persona que preste servicios en el sector público deberá someterse a un proceso de selección y evaluación periódica. El desempeño será condición para continuar en el cargo.

  • Se eliminará el subsidio electoral a partidos políticos con fondos públicos. Será reemplazado por la obligación de los medios de comunicación de otorgar espacios gratuitos para la propaganda de los candidatos.

  • El robo o malversación de fondos públicos, la colusión entre proveedores para fijar precios, la posesión ilegal de armas letales, el narcotráfico, el homicidio y femicidio, el blanqueo de capitales, el fraude electoral y cualquier forma de discriminación serán castigados con reclusión perpetua.

  • El endeudamiento público solo se permitirá para financiar proyectos de inversión cuya rentabilidad social haya sido rigurosamente evaluada.

  • El Estado deberá proteger a la ciudadanía frente a los abusos y deficiencias del sector público y privado, aplicando las sanciones administrativas, pecuniarias y penales correspondientes.

  • Ninguna administración del Estado deberá dejar deudas con proveedores nacionales a la administración siguiente.

  • No habrá reelección para ningún cargo en el sector público.

  • No se concederán moratorias de ningún tipo para el pago de impuestos o compromisos con entidades del sector público.

Nota: El plan completo con las 32 propuestas puede consultarse en el siguiente enlace de Google: Plan de Reconstrucción Moral.

El autor es consultor en asuntos económicos y bancarios.


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