Ante la grave situación por la cual atraviesa el país, debido a causas endógenas y exógenas, de arrastre y de más reciente aparición, conviene al interés nacional y al bien común que el presidente de la República convoque y lidere, cuanto antes, a todas las fuerzas vivas del país con la meta mediata de lograr un Gran Entendimiento Nacional.
Inspirados en el orgullo de ser panameños, y avanzando sobre la cresta de esa histórica vocación de diálogo tan panameña, todos deben con patriotismo atender el llamado del presidente a esa gran convocatoria; dirigentes gremiales y sindicales, de la sociedad civil, academia; partidos y líderes políticos, iglesias; representantes de grupos organizados que bien intencionados ejercen su derecho a protestar sin afectar a terceros, de provincias y comarcas.
Existe una grandiosa oportunidad para Panamá, sobre todo para aquellos compatriotas quienes mayores dificultades tienen para su desarrollo humano y crecimiento económico y social; pero para poder aprovecharla se tiene que liderar asertivamente con el ejemplo, y se deben despejar los necesarios caminos de confianza, de lado y lado.
En línea con lo anterior, la convocatoria debe ser acompañada por el cese de acciones de fuerza, cierre de calles, o cualquier medida que afecte a terceros. Así también, al tiempo de hacer la convocatoria, el presidente debe anunciar decisiones concretas que reclamamos y esperamos los gobernados, y que van más allá del elevado precio del combustible; medidas concretas para resolver con un acertado golpe de timón desaciertos como el despilfarro de fondos públicos (urge un plan de austeridad, ya). Otras medidas de confianza, entre varias posibles, son el impulsar la aprobación y sanción de varios proyectos de ley existentes para combatir la corrupción, y la suspensión de los efectos de la recién sancionada ley de turismo, que evidentemente constituye un exabrupto y debe ser revisada para que realmente propicie el desarrollo de la industria turística en beneficio de todo el país, no de un grupejo.
El presidente Cortizo, que es el presidente de todos, como cualquier presidente debe ser apoyado por todos; a todos nos conviene que le vaya bien en lo que resta de su gestión, Dios mediante con buena salud. En ese sentido, constituye un error por parte de algunos con aviesos intereses, o mera politiquería, seguir en la descalificación continua, sin reconocer en forma objetiva al mismo tiempo importantes aciertos, tales como: el haber designado para la Corte Suprema de Justicia a personas competentes y fuera de su círculo de confianza e influencia, el exitoso proceso de vacunación; haber facilitado las condiciones para la sede regional en Panamá del Banco Mundial, de la presidencia ejecutiva de la CAF, sede del primer evento de Bloomberg New Economy Gateway Latin America, sede el año próximo de las Olimpiadas Especiales de Robótica, de las Asociaciones Público – Privadas de América Latina y el Caribe; el liderazgo regional en materia de migración, nueva ley de agroturismo, ser reconocidos como uno de los pocos países a nivel mundial en lograr ser Carbono Negativo, inicio de inversión de más de 7 mil millones para desarrollar un centro de producción y distribución de biocombustibles, eventualmente ser el primer país en la región en poder contar el Sistema de Internet Satelital Starlink; entre otros aciertos.
A lo anterior es de justicia reconocer y añadir los resultados del exitoso Plan Colmena y las giras comunitarias y, por supuesto, lo que para mí debería ser el mayor legado del actual presidente: El Pacto del Bicentenario Cerrando Brechas, y sus cientos de acuerdos concretos que representan un gran mandato ciudadano, teniendo el actual gobierno y gobiernos subsiguientes la obligación moral de asegurar su debido seguimiento, ejecución y rendición de cuentas; he allí uno de los principales insumos o herramientas, a ser tomado en serio como parte de ese gran entendimiento nacional.
Un gran entendimiento nacional que también debe ser aprovechado para lograr consensos sobre los principales cambios que debemos procurar tanto para nuestra Constitución Política o escrita (Carta Magna) como para, sobre todo, nuestra Constitución Social; es decir, trabajar en todo aquello que nosotros como ciudadanos debemos mejorar, el tema de valores, déficit de ciudadanía, fortalecimiento de nuestra cultura democrática, realmente votar a conciencia; en el sentido anterior acabar con el sistema clientelar, y hacer valer la ética en la política y en el sector privado, etc.
No todo está mal, no todo está bien; lo cierto es que lo podemos hacer mejor, y tenemos la dicha de ser panameños, nacionales de un país único, con grandes bondades y oportunidades para todos. ¡Marquemos la diferencia con nuestro actuar, en beneficio de todos!
El autor fue presidente de la APEDE, y es miembro de la Comisión de Alto Nivel del Pacto del Bicentenario Cerrando Brechas.
