Exclusivo Suscriptores

Groenlandia, Davos y el Canal de Panamá: la lógica de la seguridad estratégica

Groenlandia, Davos y el Canal de Panamá: la lógica de la seguridad estratégica
Buque RORO se encamina para ingresar del lado Pácifico del Canal de Panamá. 04 de febrero de 2026. LP/ Alexander Arosemena

Encontré muy atinadas las opiniones de Francisco Álvarez de Soto sobre soberanía inteligente, por lo que me tomé el interés de opinar al respecto.

La reciente reunión del Foro Económico Mundial, celebrada en Davos, no dejó grandes titulares sobre Groenlandia. No hubo anuncios formales ni declaraciones espectaculares. Sin embargo, se consolidó un hecho de enorme relevancia geopolítica: Estados Unidos aseguró el control estratégico efectivo de la defensa del Ártico occidental, con la aceptación de Europa.

No se trató de una cesión de soberanía ni de adueñarse de un país. Fue algo más sutil y, a la vez, más decisivo: asegurar el resultado estratégico. Este precedente sigue una lógica histórica que Panamá conoce bien y se conecta directamente con la seguridad del Canal.

Groenlandia continúa siendo territorio del Reino de Dinamarca, pero su defensa, vigilancia aérea, sistemas de alerta temprana y proyección estratégica forman hoy parte integral del sistema de seguridad liderado por Washington. Europa ha aceptado este esquema, consciente de que el Ártico se ha convertido en una región cada vez más relevante por el deshielo, la apertura de nuevas rutas marítimas y la competencia estratégica con Rusia y China.

Para Estados Unidos, los beneficios de esta consolidación son claros. Groenlandia permite controlar una zona clave frente a Rusia, limita la expansión china, reduce la dependencia occidental de minerales críticos y asegura acceso futuro a recursos estratégicos. Nada de esto exigió modificar fronteras. Bastó con establecer una línea clara: ningún actor adversario puede interferir en territorios considerados vitales para la seguridad occidental.

El Canal de Panamá pertenece a la misma lógica. Es uno de los principales puntos de estrangulamiento del comercio mundial. Su interrupción, incluso temporal, tendría efectos inmediatos sobre las cadenas logísticas, los mercados y la estabilidad económica de múltiples países. Aunque Panamá ejerce soberanía plena, la doctrina estadounidense ha sido constante: la neutralidad y el funcionamiento continuo del Canal son un interés estratégico de primer orden.

Con frecuencia se afirma que el Canal es indefendible. Esto es incorrecto. El Canal es un “soft target” (vulnerable y desprotegido), pero no es un objetivo imposible de proteger. Los riesgos reales son sabotajes, ciberataques, drones y operaciones encubiertas. La experiencia internacional demuestra que no existe infraestructura crítica indefendible, sino sistemas insuficientemente protegidos. Defender el Canal en el siglo XXI implica vigilancia marítima y aérea, sensores, ciberseguridad avanzada e inteligencia compartida con capacidad de respuesta rápida.

Aquí surge el tema de que el Tratado de Neutralidad establece que solo Panamá puede tener fuerzas militares, pero la reforma constitucional de 1994 abolió esas fuerzas, creando un vacío estratégico. La respuesta no es negar el problema, sino gestionarlo. Esquemas de cooperación, entrenamiento conjunto y lo que podría definirse como “bases soberanas” permiten garantizar la seguridad del Canal sin militarizar el país ni renunciar al control nacional.

Groenlandia y Panamá ilustran la misma doctrina: cuando una infraestructura es crítica para la seguridad internacional, el control del resultado prevalece sobre la forma. Comprender esta realidad no implica ceder soberanía, sino ejercerla con realismo. El Canal no es indefendible. Es demasiado importante para no ser defendido.

En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, afectación del comercio y competencia entre grandes potencias, los activos estratégicos no pueden analizarse a la ligera. Para Panamá, asumir esta discusión con madurez fortalece su posición internacional. Negar su vulnerabilidad no lo fortalece. Reconocerla, gestionarla y anticiparse a las amenazas es la base de una soberanía efectiva. En ese sentido, la cooperación estratégica bien definida, transparente y limitada es una herramienta conveniente.

Panamá tiene hoy la oportunidad de aprender de los precedentes internacionales, actuar con visión de largo plazo y asegurar que el Canal continúe siendo un factor de estabilidad, no una vulnerabilidad estratégica. Eso exige decisión, claridad institucional y responsabilidad nacional compartida, hoy y siempre.

El autor es promotor de proyectos.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Crisis energética en Cuba obliga a mudar a Panamá los partidos de la eliminatoria mundialista de baloncesto. Leer más
  • Cepanim: jubilados deberán registrarse en web del MEF para recibir pago en junio de 2026. Leer más
  • Imputan cargos y ordenan detención provisional a mujer que fingía ser arquitecta del Metro. Leer más
  • Ministerio Público busca a hombre vinculado a presunta apropiación de dinero para bien inmueble. Leer más
  • UP gradúa a 74 nuevos médicos: conozca los centros educativos de donde proceden. Leer más
  • Panamá Sub-17 derrota a Nicaragua y clasifica al Mundial Catar 2026. Leer más
  • Alcaldía de Panamá renovará la 5 de Mayo, avenida 3 de Noviembre y calle Estudiante por $17 millones. Leer más