ECONOMíA

¿Qué hace Panamá fuera del GAFI?

Principalmente por su posición geográfica Panamá ha promovido su economía alrededor del comercio internacional, de un Canal interoceánico, de un centro bancario internacional, de una zona libre, puertos marítimos, ahora incluso un aeropuerto que sirve de hub para las Américas. Es decir, nuestro enfoque de desarrollo ha estado y sigue estando dirigido hacia el mundo. Bajo estas circunstancias yo me pregunto: ¿qué hacemos fuera del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que ya tiene 30 años de existir?

Dentro de los miembros del GAFI están los principales usuarios del Canal de Panamá: Estados Unidos , China, Japón, Chile y México.

Por otro lado, los miembros del GAFI como Estados Unidos , Hong Kong, Singapur, Japón, Reino Unido, Suiza y Luxemburgo tienen centros bancarios internacionales en directa competencia con el de Panamá.

Dentro de los miembros observadores están desde el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y un largo etcétera de instituciones internacionales con quienes Panamá mantiene relaciones y que cooperan entre sí para la lucha contra el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y de armas de destrucción masiva y otros delitos relacionados.

Un país tan chico y con una economía tan dependiente del resto del mundo como es la de Panamá no gana absolutamente nada aislándose ni siquiera en nombre de una supuesta soberanía ni del derecho público internacional. ¿Saben por qué? Porque el mejor negocio es el que genera riqueza y pretendiendo nosotros imponer las reglas del juego al resto del mundo es la forma más dramática de darse una soberana ahorcada.

El asunto se pone interesante al considerar que para que el GAFI nos acepte como un serio candidato a miembro de esa organización, Panamá tendría que reinventarse y estar dispuesta a adoptar una serie de medidas y controles que con seguridad no serán del agrado de ciertos grupos que ven amenazados sus negocios legales en Panamá. Yo les diría que debieran considerar que el mundo puede vivir sin Panamá, pero Panamá no puede vivir sin el mundo.

Madurar significa, entre otras cosas, autoevaluarse y ver dónde y en qué medida hemos cometido y seguimos cometiendo errores. Lo que funcionó en el pasado no significa que seguirá funcionando en el presente y futuro. Albert Einstein decía: “no esperes que las cosas cambien si sigues haciendo lo mismo”.

Tenemos que reconocer que Panamá, con todas sus bondades, está en una situación muy precaria en temas fundamentales que impiden su desarrollo integral como una “justicia” deplorable, no solo la pública, sino los arbitrajes comerciales internacionales, los grupos económicos actúan en abierto monopolio, incluso auspiciados por los gobiernos de turno, las finanzas públicas andan huérfanas por el despilfarro y el robo descarado, nuestra educación y cultura andan por los suelos ni hablemos de la salud, agua e infraestructura.

Ha llegado el momento de encausar nuestro destino para ser más puente del mundo que corazón del universo. El fórum para discutir todos los asuntos relacionados con este tema que tienen una relevancia existencial para Panamá no es a través de las redes sociales, sino en la mesa de negociación con gente competente, inteligente y con visión.

La autora es economista

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