Premisa: En el exterior, especialmente en Europa, Panamá tiene una imagen inexistente o negativa, asociada con la percepción de una economía ficticia. Esto se refleja en el tipo de noticias sobre Panamá que suelen circular en la prensa francesa, belga, alemana, española, etc., donde comúnmente se acompaña el nombre de Panamá con el término “paraíso fiscal”. Dicha imagen persiste a pesar de los esfuerzos de sucesivos gobiernos panameños.
Por qué es un problema: Una reputación negativa, reflejada en listas discriminatorias y sus consecuencias, genera efectos concretos. Por ejemplo, no es infrecuente que en Europa se les dificulte a ciudadanos panameños abrir cuentas bancarias solo por su nacionalidad; que no puedan usar tarjetas de crédito emitidas en Panamá o, a nivel institucional, que empresas europeas eviten invertir en el país para no dañar su reputación. En resumen, la imagen negativa implica mayores exigencias de debida diligencia para las entidades públicas y privadas que hagan negocios con empresas o ciudadanos panameños. Esto representa un lastre económico, comercial y cultural.
Necesidad de docencia interna: A pesar de las percepciones erróneas y exageradas que existen en Europa sobre Panamá, dentro del país también persisten mitos inversos. El principal es la creencia de que se le exigen reformas que no se piden a otros países y que, aun al cumplirlas, nunca son suficientes. También prevalece la idea de que la OCDE “impone” al país lo que debe hacer, cuando en realidad la OCDE no tiene tal poder coercitivo. La organización es más bien un espacio de diálogo donde varios países y jurisdicciones, incluida Panamá, participan y acuerdan o rechazan reglas de fiscalidad internacional. El más destacado es el Foro Global de Transparencia e Intercambio de Información para Fines Fiscales, al que Panamá se adhirió en 2009 junto con otras 170 jurisdicciones. El Foro Global aplica un sistema de revisión de pares en el cual el marco legal y la efectividad de un país son evaluados por otros, cuyas recomendaciones se adoptan o rechazan en reunión plenaria. La Comisión Europea, en su lista de “paraísos fiscales”, toma como referencia las decisiones del Foro Global. Algo similar ocurre con la lista de países de alto riesgo en la lucha contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, que usa como base el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), al cual Panamá pertenece a través de GAFILAT. Al igual que el Foro Global, el GAFI realiza sus evaluaciones mediante un sistema de revisión paritaria.
Cómo abordarlo: La estrategia del país debe ser doble. Por un lado, el gobierno debe recordar que, siendo una economía de servicios, es necesario actuar en sintonía con el orden internacional en materia de transparencia y medidas contra el lavado de activos. Esto implica no solo cumplir con sus compromisos adquiridos en organizaciones como la OCDE, sino también anticiparse a futuras tendencias mediante el fortalecimiento de vínculos diplomáticos y una cultura de monitoreo y alerta temprana. En el pasado, la credibilidad de Panamá en el exterior se ha visto afectada por la acción tardía y la aplicación inconsistente de sus compromisos. Por otro lado, el sector privado panameño, en colaboración con la sociedad civil, tiene una clara oportunidad de desempeñar un rol coprotagónico en la promoción del país. Los gremios de la sociedad civil poseen la gran ventaja de poder actuar de forma ágil y flexible, sin estar sujetos a las limitaciones de la administración pública en la contratación de servicios de cabildeo y comunicación.
El autor fue embajador de Panamá en Bélgica y ante la Unión Europea entre 2018 y 2019.