El título de este artículo aparece literalmente en Bloomberg, el 7 de octubre de este año, bajo la pluma de Lionel Laurent. La hipocresía de la indignidad; palabras casi poéticas para alguien como yo que, junto con otros, nos hemos dedicado a tratar de convencer a los panameños de que los europeos no son mejores que nosotros. Allá hay gente honesta y gente corrupta, hay gente decente y gente inmoral. Su plataforma de servicios financieros y legales sufre de los mismos problemas que la nuestra, solo que allá no los acosan la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o el Grupo de Acción Financiera (GAFI).
Las drogas que salen de nuestros países en América Latina, que causan tantas muertes de inocentes y que abarrotan nuestras cárceles condenando generaciones enteras a la adicción, se deben a su voraz apetito por ellas. Sin demanda, señores, no hay oferta. No habría plata en el negocio de traficar y, por ende, la necesidad de lavar el dinero producto del narcotráfico si controlaran el consumo en Europa. La acusación continua de que nuestros sistemas financieros solo sirven para lavar dinero y allá en los países de la OCDE sirven para fortalecer sus economías y enseñar el valor del ahorro a los niños es una burla grotesca.
Danske Bank de Dinamarca le está quitando una máscara más al complejo de superioridad moral e intelectual que tienen los europeos. Si en América Latina se lava dinero, allá más. Aún no se saben las cifras finales envueltas en este escándalo de blanqueo de capitales del banco danés, pero he leído reportajes que hablan de que se pudo estar lavando, solamente en el sistema bancario de Estonia (miembro de la Unión Europea y de la OCDE), hasta un trillón de dólares. ¿Por qué los diarios nacionales, incluyendo este para cual escribo, no se sienten ofendidos y destacan este escándalo? ¿A quién carajo le puede interesar que el comercio electrónico incrementó en Chile (10 de octubre de 2018, sección de Economía)? Absurdo.
Lo que sigue es para los funcionarios que no buscan con qué refutar las presiones de estos organismos que nos tratan como criminales. Dice Laurent: “En el caso de Dinamarca, fallas en su supervisión eran ampliamente conocidas. Un estudio en 2017 del país escandinavo por el Grupo de Acción Financiera encontró que no tenía las políticas y los recursos para luchar contra el lavado de dinero, un crimen que usualmente se castiga con prisión de 1.5 años como máximo -algo poco disuasivo. Y más allá del sector bancario, en áreas como bienes raíces o contabilidad, el conocimiento y entendimiento de políticas de cumplimento y sanciones financieras fue considerado pobre”. Poco disuasivo (ja, ja, ja). Me cae bien Lionel. Se necesita ser mordaz para poder escribir sobre la hipocresía europea sin que nos dé un infarto.
Acá en Panamá nos están obligando a penar la evasión de impuestos con más de 4 años y nos están obligando a regular industrias enteras de la noche a la mañana. ¿Y allá imponen 1.5 años por blanquear capitales (que es casi como matar a alguien en nuestros países)? ¿Encima en una cárcel con cancha de tenis, clases para degustar paté y pintar con acuarela? En Panamá te meten mínimo 5 años y a ver si sobrevives la hepatitis hasta que consigas un juez suplente que te haga el “favor” de liberarte. ¿Con qué agallas puede el GAFI pedirnos la hora del día? Miren la mala fe y la poca civilidad hacia un país pequeño como Panamá que trata de hacer las cosas bien. Hipócritas es lo más que me permiten llamarlos. Preferiría imbéciles, pero no me dejan mis jefes.
El escrito de Laurent termina, lapidariamente, señalando: “La prueba del Danske Bank no es si los gobiernos y reguladores expresan su indignidad y toman acción después de años de actividades financieras ilegales. La prueba, después que el polvo de Danske se haya asentado, las leyes cambiadas, las multas pagadas y la cooperación internacional mejorada, es si aún estará en la agenda el lavado de dinero”.
Y la cereza al pastel es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) -ese mismo que lidera la convicta por negligencia Christine Lagarde- nos dice que debemos pasar la ley que tipifica la evasión fiscal como delito en Panamá para no perder los demás beneficios ganados recientemente. Este es el mismo organismo que el diario español El País, del 5 de octubre de 2018 escrito por Luis Doncel, reporta que “El FMI suavizó su informe de 2012 sobre España para no generar alarma”. Es decir, la transparencia y el sentido de ética son comodines para el uso exclusivo de los países ricos. Y estos son los organismos de los países desarrollados que nos pretenden enseñar qué es lo correcto y moral. Fallutos.
El autor es abogado