La iniciativa legislativa de declarar el pindín el baile y música típica de Panamá ha generado una serie de críticas en diversos medios, especialmente en las redes sociales, toda vez que para muchos existen otras necesidades, y que la aludida ley en nada beneficia al pueblo panameño, además de considerarla ridícula.
Para el diputado Javier Ortega, proponente de la ley, el propósito es hacerle un reconocimiento al baile y música típica de Panamá para enaltecer nuestras costumbres y nuestra cultura. Hasta aquí me parece adecuado, aunque considero que existen además de los ritmos folclóricos otros géneros populares que disponen de un gran atractivo para el público masivo y que son producidos para el mundo de la música.
En países como Brasil se ha determinado el día 17 de octubre como fecha oficial en el calendario para homenajear la música popular de ese país. La elección es un homenaje al nacimiento de Chiquinha Gonzaga, pianista considerada por muchos estudiosos como la primera compositora popular de este país sudamericano. Francisca Edwiges Neves Gonzaga fue una excelente pianista y la primera mujer en regir una orquesta brasileña. Cuando se habla de cultura, arte y música, se piensa también en aquellos que cumplen la hermosa tarea de transmitirla.
Qué mejor homenaje que reconocer la necesidad de su estudio, conservación y divulgación permanente en los medios de comunicación. La iniciativa no es del todo mala; a mi parecer, no ha sido analizada con seriedad y por eso ha llegado como una propuesta descabellada.
Parte del trabajo de Gonzaga, la artista homenajeada mediante la promulgación de un día para la música popular brasileña, buscaba a través de su arte explorar un punto de intersección entre ritmos extranjeros y nacionales, como la polca, el llanto, el tango y las marchitas carnavalescas.
Además de haber sido un marco en la música brasileña, la compositora también tuvo una vida marcada por la emancipación, siendo abolicionista, divorciada y republicana.
Le recomendamos, sin ánimos de ser petulante, al señor diputado proponente de la ley del pindín, que se siente con sus asesores y busque un punto de referencia, que estudie las raíces de nuestra cultura popular y determine si el homenaje que pretende realizar, al establecer que un género musical se le llame de determinada manera, es relevante o no para la ciudadanía en general, y si esa notoriedad que pretende darle abarca también que cada estudiante conozca un poco de cómo surgió y quiénes son sus precursores.
Respetando, además, que no podemos centrarnos únicamente en la música típica, pues nuestro país es el resultado de tantas culturas juntas.
La música popular urbana, por ejemplo, se manifiesta a través de diversos géneros. Algunos se han extendido por todo el mundo y otros han tenido una menor difusión. Entre los más conocidos podemos citar la salsa caribeña, el tango argentino o el reggae de Jamaica.
La autora es periodista.