El diálogo que se desarrolla con el Gobierno debería incluir otros sectores que reclaman –con toda justicia– ser parte de estas conversaciones. Por más que los que están allí se opongan, no pueden negar que estos excluidos también son panameños y tienen el mismo derecho de ellos a dar sus opiniones, sugerir soluciones, incluso, oponerse, algo que el equipo gubernamental parece no estar haciendo, pues lo que vemos hasta ahora es una postura genuflexa, en la que pareciera que no hay más espacio que para ceder, cuando esto se trata de una negociación en la que todas las partes deben hacer sacrificios para lograr compromisos. Hasta ahora, lo conversado ha derivado en “sacrificios” que terminaremos pagando todos, quizás no ahora, pero lo haremos. En este sentido, los educadores deben entender que no pueden ir a la mesa con una postura de “todo o nada”, pues se trata de una negociación, no de imposiciones. Además, deben considerar el retorno inmediato a clases, pues están recibiendo sus salarios completos, y esperar hasta que los acuerdos sean firmados, perjudica a sus estudiantes. Es el momento de que, por el bien del país, los negociadores actúen con sensatez, facilitando una solución en beneficio de todos.
Hoy por hoy
25 jul 2022 - 05:02 AM