Indudablemente, sería un completo desacierto que el Estado vuelva a administrar y comercializar la energía eléctrica, por un sinfín de razones que explicarlas sería adentrarnos en el terreno de lo obvio. Pero que el tema esté en la mesa del diálogo tiene razones justificadas, pues la electricidad en Panamá no solo es de las más caras en la región, sino que el servicio que prestan a sus clientes las empresas privadas que obtuvieron las concesiones va de malo a pésimo. Pero, no toda la culpa es de las empresas, pues los reguladores estatales están en un nivel mucho más bajo que estas en atención al cliente. Los usuarios han perdido las esperanzas, porque los funcionarios que deben protegerlos de los abusos son aliados de las compañías. La alternativa no es comprar lo que una vez ya se vendió; lo que hay que hacer es aplicar las debidas regulaciones existentes o hacer nuevas, y que estas garanticen tarifas competitivas y un mejor servicio, tanto para los clientes de las empresas como de los reguladores, que en no pocos casos pisotean a los usuarios que buscan su ayuda ante abusos que se cometen en su contra. Es su despótica actitud y su escandalosa indiferencia las que tienen el tema en la mesa del diálogo.
Hoy por hoy
06 ago 2022 - 05:12 AM