El expresidente Martinelli ha emprendido acciones legales con el fin de, no solo obstaculizar, sino impedir que la Dirección General de ingresos (DGI) lleve a cabo una investigación fiscal en empresas de su grupo familiar. Así, Martinelli afianza las dudas y sospechas de que, tal como ha alertado el FBI, incluso uno de sus empleados, las operaciones de sus empresas guardan secretos que desesperadamente quiere tapar con recursos legales. En vez de que haya un pronunciamiento oficial sobre la supuesta buena gestión fiscal en sus empresas, pretende silenciar, impedir, cuando él, personalmente, no ha hecho otra cosa durante años que quejarse de la evasión fiscal. Pues bien, le ha llegado el turno de probar que es honesto y diligente en el manejo de sus empresas. Si pretende volver a ser presidente, no debería dejar rastros de duda. Las amenazas a medios y periodistas, incluso a servidores de la DGI, solo abanican las suspicacias y afianzan la idea de que sus negocios sirvieron no solo para lo que se sospecha, sino también queda amalgamada con las acusaciones de lavado de dinero, con dinero sucio de Odebrecht. Es hora de dejar la palabrería y demostrar con hechos irrefutables de que es el honesto que dice ser.
Hoy por hoy
08 ago 2022 - 05:02 AM