El tema de la corrupción en la mesa única del diálogo es de los más urgentes y también de los más difíciles, pero con la gravedad de que ni siquiera han sido invitados aquellos grupos que, siendo conscientes de que este asunto es la raíz de la mayoría de los males que sufre el país, han presentado iniciativas legislativas para crear opciones frente a este problema. Es incomprensible la ausencia de la sociedad civil organizada cuando se discute sobre corrupción. Una vez más, los participantes de la mesa del diálogo parecen empeñados en ser los únicos que poseen la verdad absoluta o los únicos que pueden discutir sobre estos asuntos. La corrupción ha llegado al corazón de la sociedad y parece estar echando raíces, por lo que no debe ser privativo su análisis para uno, dos o tres grupos, cuando está afectado todo el colectivo social y cada fibra de la sociedad. Los participantes de la mesa en Penonomé deben ser flexibles para permitir que otros sectores –compuestos por panameños con buenas intenciones, como presuntamente todos los que están sentados allí– participen para analizar a profundidad y llegar a consensos que permitan a nuestro país liberarse del yugo esclavizante de la corrupción.
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18 ago 2022 - 05:04 AM