El Gobierno suele enviar mensajes en contra de su propio discurso, perjudicando su imagen y restándose a sí mismo credibilidad. Por ejemplo, la Asamblea Nacional contrató –entre junio de 2021 y junio de 2022– al menos mil 500 personas, casi todas en empleos eventuales, pero este fin de semana el director del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) –de muy malas maneras– confesó que la institución, logísticamente, no está en condiciones de cumplir los acuerdos referentes a la rebaja de alimentos y productos de primera necesidad. En otras palabras, mientras los diputados derrochan, organismos del Estado –como el IMA, precisamente– no pueden cumplir sus obligaciones porque no cuentan ni con los recursos ni con el personal para ello. Es así como el mensaje que envía el Gobierno pierde toda credibilidad, porque para unas cosas hay dinero, pero para otras no. El disgusto que causa esto sencillamente es justificable, pero el Gobierno no se lo toma en serio. Sus promesas en la mesa del diálogo están ahora en tela de duda y nuevamente los grupos amenazan con tomar medidas de presión por su falta de compromiso. Esta administración, sencillamente, está jugando con fuego, otra vez.
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Hoy por Hoy
23 ago 2022 - 05:04 AM