Una simple licitación para comprar y repartir la galleta y crema nutricional, que serán entregadas con meses de retraso a unos 400 mil estudiantes, es el colmo de la incompetencia que reina en el Gobierno. Se supone que esta iniciativa busca que los alumnos cuenten con una alimentación adecuada, que les permita asimilar los conocimientos que reciben en las aulas de clases. Pero estamos a menos de cuatro meses de que termine el año lectivo para que empiecen a repartir lo que deberían estar haciendo desde que comenzaron las clases en marzo pasado. Es el mismo drama del mantenimiento y adecuación de los centros educativos cada año; y lo mismo es con los nombramientos de los docentes. Y ni hablemos de la educación jurásica que reciben nuestros estudiantes. Es una vergüenza esta elemental falta de visión y planeamiento. La improvisación sigue dominando un ministerio que debería ser un ejemplo para los docentes, para los estudiantes y para el país. Pero lo que vemos es que la galleta y crema nutricional no son solo complementos alimenticios, sino también un atractivo botín, sin importar que cientos de miles de estudiantes se vean perjudicados por la incompetencia. Seguimos empecinados en seguir siendo los peores.
Hoy por hoy
05 sep 2022 - 05:02 AM