El Índice de Desarrollo Humano 2021/2022, que presentó el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), nos muestra una realidad que despierta preocupación. Ahora –respecto al anterior informe de 2019– Panamá ha perdido cuatro puestos. Parece poco, pero las alarmas ya están sonando, no solo porque hay una desmejora en la mayoría de los asuntos medidos, sino porque, pese a que esos problemas son perfectamente visibles, el Gobierno no está destinando recursos para enfrentarlos. Servicios de salud, hospitalarios, investigación, educación, familia, etc., entre muchos otros, sufren recortes importantes en la Asamblea, donde se analiza el presupuesto estatal para el próximo año. Y aunque puede ser indignante contemplar cómo se desvía el dinero para proyectos proselitistas, ello no sorprende si consideramos que 2023 marca el inicio del nuevo proceso electoral para elegir o reelegir a las autoridades locales y nacionales. Entonces, los presupuestos de los siguientes dos años no van a atender las necesidades reales de la sociedad, sino a recrear una imagen falsa tras haber perdido cinco años en el poder. Crearán espejismos, mientras a los panameños nos consume la realidad que nos muestra el PNUD.
Hoy por hoy
09 sep 2022 - 05:02 AM