La Cámara de Comercio, con justificadas razones, está preocupada por el clima de inversiones en nuestro país, afectado, además, por la peor crisis de empleos que ha sufrido Panamá en décadas. La patronal critica, por ejemplo, el alto grado de burocracia, la intervención estatal en negocios normalmente reservados a la empresa privada, así como la desmedida discrecionalidad de los funcionarios, que en algunos casos cruzan los límites de sus cargos. Todo ello –indican los empresarios– tiende a alejar la inversión privada local e internacional. Y a esto debemos sumar la incapacidad de funcionarios que nada hacen por revertir el desplome de Panamá en los índices que miden la libertad para acometer emprendimientos. En otras palabras, tenemos la combinación perfecta para que las cosas se deterioren mucho más en vez de mejorar. El Gobierno ha sido incompetente en muchos sentidos, pero en lo que no escucha razones, y sigue sin entender, es que contratar personal a diestra y siniestra –que en muchos casos no tiene funciones– solo agrava la situación, ya que debe recurrir al crédito para sufragar los altos y crecientes costos de operación. Como van las cosas, este país habrá que refundarlo desde sus cimientos.
Exclusivo
Hoy por hoy
03 oct 2022 - 05:00 AM