La situación de emergencia que vive el occidente del país, principalmente las tierras altas de Chiriquí, no es algo que habría tomado por sorpresa al Gobierno, pues boletines de instituciones del Estado anunciaban fuertes aguaceros por las condiciones climáticas que se estaban formando en el Caribe. Aun así, la situación no fue manejada con suficiente antelación para evitar más daños. Ciertamente, estos daños no fueron de la magnitud de los que ocurrieron años atrás, pero se deben mejorar los sistemas de alerta temprana. Por otro lado, es inadmisible que las supuestas mejoras y reparaciones que se hicieron –a un costo de millones de dólares– para mantener controlados los cursos fluviales hayan sido un fracaso, a la vista de lo que ocurrió este fin de semana. La mediocridad de las obras ya había sido denunciada por los habitantes de las zonas afectadas, pero el Gobierno, como siempre, ignoró las advertencias y ahora, las lamentaciones. Y, como si fuera poco lo ocurrido en Chiriquí, el ministro de Obras Públicas, que debió haber estado presente desde este fin de semana, anunció que no irá allá hasta el próximo jueves. ¿Es que el ministro tiene más urgencias en la capital que en tierras altas?
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Hoy por Hoy
11 oct 2022 - 05:02 AM