Como era de esperarse, la Asamblea Nacional se prepara para utilizar dinero del Estado para hacer campaña política el próximo año. La comisión legislativa de Presupuesto concedió ajustes mínimos para el Ministerio de Salud y para la Caja de Seguro Social. Incluso, el Hospital Oncológico, que pidió $80 millones, tendrá que funcionar con $60 millones. Lo mismo ocurrió con el sector educativo: la comisión recomendó pequeños incrementos para los presupuestos de las entidades vinculadas a este sector, con excepción de la polémica Unachi, a la que le recomendó el 80% del aumento que solicitó. En cambio, la Asamblea fue generosa –al punto de ajustar los presupuestos por encima de los aumentos solicitados– con la Autoridad Nacional de Descentralización y la Dirección de Asistencia Social -antiguo Programa de Ayuda Nacional (PAN)-. La razón de ser de ambas es el clientelismo político y no se trata de percepciones. Por eso los diputados volcaron millones a estas entidades, negándole salud y educación a la población, solo para poder contar con unos recursos millonarios que facilitan cualquier reelección. El Tribunal Electoral debería vigilar el uso de estos fondos. Las alarmas están encendidas.
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19 oct 2022 - 05:02 AM