El Tribunal Electoral (TE) contará con un nuevo magistrado, gracias a la escogencia que hizo la Corte Suprema de Justicia este lunes, pasadas las 10 de la noche, como para revivir los viejos tiempos. El elegido, así como su flamante suplente, no pueden negar su simpatía por el partido en el poder. Aunque esto debería ser un conflicto de interés o una causal de descalificación, no hubo problemas para que ambos fueran elegidos. Pareciera que un requisito tácito para ocupar un cargo de envergadura en la jurisdicción electoral, es ser miembro del PRD, como ha sido la tradición en los últimos años, en la que el partido en el poder designa a uno de sus “ilustres” miembros, que generalmente saca de una chistera. La institucionalidad en materia electoral, que ya venía golpeada, sufre un revés que esperamos no sea motivo de lamentaciones más adelante, cuando el TE tenga que elegir entre ser imparcial o probar su fidelidad al partido que los llevó a esos cargos. También es decepcionante conocer que esta designación es ejecutada por los cinco magistrados designados por el actual gobierno (que a partir de enero, serán seis). Aquí nos habían hecho creer que ellos no eran como los otros, que esta nueva mayoría sí fallaría en derecho y adecentaría el Judicial. Al final, son más de lo mismo. Pobre país.
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Hoy por Hoy
26 oct 2022 - 05:03 AM