El país parece estar sumido en un caos, producto de la carencia de institucionalidad, certeza del castigo, liderazgo político. Las situaciones que hemos vivido en los últimos días (explosiones e incendios en edificios, con decenas de afectados, así como heridos, incidentes lamentables en los desfiles patrios, incluso, después de estos, como el ocurrido en una discoteca), a los que se suman la falta de justificación y explicaciones sobre los auxilios económicos del Ifarhu; el contrato de la minera, del que nadie da cuentas sobre las nuevas negociaciones; el aumento injustificado de la planilla del Estado; los problemas de la Caja de Seguro Social, etc. Es una cadena de eventos que nos hace preguntarnos hacia dónde va el país, cuál será nuestro futuro. Y es que aquí ningún funcionario se siente aludido ni da explicaciones. El Ministerio Público y la Contraloría parecen ajenas a sus deberes; la Asamblea Nacional es el nuevo poder Ejecutivo, disponiendo de fondos y aprobando leyes que solo sirven a sus intereses reeleccionistas. Es hora de hacer un alto y reflexionar sobre lo que queremos como sociedad o este país terminará sus días como la finca privada de unos cuantos políticos que solo les importa mantener sus bolsillos llenos de dinero.
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08 nov 2022 - 05:02 AM