Los políticos que buscan un cargo de elección en 2024 ya empezaron a hacer sus movimientos y poco a poco despiertan la incertidumbre en el ambiente con una campaña adelantada, en la que ni el Tribunal Electoral ni la Fiscalía Electoral se dan por aludidos. Aunque oficialmente la campaña no ha empezado, ya se siente en declaraciones, en el presupuesto general del Estado, en las redes sociales. Estamos experimentando una invasión de propaganda electoral que tiene muchas formas. En los corrillos, en las charlas familiares, en el trabajo, todo el mundo habla de 2024 y el presente ha dejado de tener importancia, a pesar de que hay problemas que requieran inmediata atención. Y todo lo que se hace ahora es en función de las elecciones, excluyendo tomar acciones que, en el cálculo político, significaría perder una oportunidad en 2024 o consumir el casi inexistente capital político que le resta al Gobierno. Y aunque la campaña es evidente, las autoridades creen que lo único que tienen que hacer es garantizar elecciones limpias, obviando que la votación es solo parte de un largo proceso electoral que, aunque se hagan los ciegos y los sordos, ya empezó sin ellas.
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Hoy por Hoy
10 nov 2022 - 05:02 AM