El magistrado del Tribunal Electoral, Alfredo Juncá, salió en defensa de aquel fallo que revocó el levantamiento, en primera instancia, del fuero penal electoral a favor de Ricardo Martinelli, decisión que ahora impide que el expresidente pueda responder ante la justicia penal. Aparentemente, este magistrado sabe lo que no conocen los simples mortales, pues, al justificar su decisión, dijo que “lo que estamos viendo es que hay una pelea política económica entre varios grupos”.
Asumiendo que esto sea verdad –algo que no nos consta ni el funcionario dio detalle alguno para constatarlo–, ¿qué tiene que ver una especulación como esa con el contenido de su fallo? ¿De cuándo a acá los rumores deben ser considerados en una decisión que se supone tiene que estar fundamentada en derecho?Juncá afirma que en primera instancia hubo “negación de justicia”.
Nos preguntamos si acaso él ha analizado la “negación de justicia” que su fallo ha provocado para el Estado –o sea, para todos los ciudadanos–, pues un acusado de graves delitos no llegará a ser juzgado por causa de una figura –como el fuero electoral– utilizada descaradamente para escapar de la justicia. Si la mejor defensa del magistrado son estos absurdos, le habría ido mejor quedándose callado.