El contralor general de la República ha sido invitado por la Fiscalía General de Cuentas para que haga una investigación sobre las recientes denuncias que se han hecho sobre los llamados auxilios económicos no reembolsables que graciosamente ha otorgado el director general del Ifarhu. Para este funcionario debería ser una vergüenza el hecho de que una institución que guarda relación con las propias iniciativas de investigación de la Controlaría le tenga que recordar que entre sus funciones está, precisamente, averiguar si estas ayudas eran o no necesarias, teniendo en cuenta que en muchos casos, las familias de los beneficiados podían solventar un préstamo de la institución, por lo que estos auxilios deberían ser devueltos o transformarlos en deuda, a fin de que, de esta forma, retornen al Estado y poder ayudar a estudiantes que verdaderamente lo merecen y necesitan. Pero el contralor no se ha pronunciado, ha guardado un silencio tan sonoro, que empieza a ser escuchado por la propia Fiscalía General de Cuentas. Su actitud es de complacencia y comodidad frente a hechos que son escandalosos. Pero ¿qué podíamos esperar de un funcionario que le debe el puesto a los nuevos amos del país?
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Hoy por Hoy
12 nov 2022 - 05:04 AM