Durante años, los estudiantes de medicina de la Universidad de Panamá están a la espera de que se concrete el sueño de contar con una facultad acorde con nuestros tiempos. Pero los gobiernos han tenido otras prioridades insignificantes, sin inmutarse por la necesidad que tiene el país de más y mejores médicos, especialistas, técnicos en salud, etc. Es una vergüenza que sea una prioridad botar millones de dólares en la Asamblea Nacional y la Autoridad Nacional de Descentralización, porque todos sabemos para qué y para dónde va ese dinero. Es increíble que se destinen millones de dólares al alquiler de carros o en viajes, banquetes o whisky, mientras los estudiantes de medicina no cuentan con facilidades físicas académicas. ¿Es que acaso los políticos no se enferman? ¿O les importa poco la vida de sus conciudadanos, sus familias o amigos? ¿Dónde está la solidaridad que tanto cacarean? La hipocresía con la que actúan ya no engaña a nadie. Nos gobierna la indolencia, el latrocinio, la mentira y la incompetencia. Tal parece que el Gobierno es el refugio de los peores profesionales –si es que lo son– y de los mayores traidores a la patria. Negarle educación a nuestra juventud –en especial a la que menos puede– es robarle el futuro al país.
Exclusivo
Hoy por Hoy
16 nov 2022 - 05:03 AM