La seguridad ciudadana en Panamá responde a una política anticriminalística que ha tenido poco o nulo efecto, porque, a pesar de los supuestos esfuerzos de esta administración, nos sentimos inseguros en las calles. Es una sensación que no se sentía hacía un tiempo: asesinatos, asaltos, robos, el crimen organizado y el común, incluso los delitos domésticos, todos se han exacerbado. Tampoco es una percepción, como suelen excusarse las autoridades. Las estadísticas no dan lugar a dudas. Estamos frente a una política anticrimen cuestionable, sin resultados, que debe ser revisada, pues los ciudadanos no tenemos los guardaespaldas o los agentes del SPI de esos que aseguran que este es un país seguro. Dependemos de lo que nos brinden los cuerpos de seguridad, pero los delitos, la violencia con la que se cometen y la falta de efectividad de la Policía ha deteriorado la confianza notablemente. Esta falta de seguridad tiene consecuencias no solo en lo local, sino en lo internacional, pues la mala publicidad del país suele reflejarse en los informes que envían a sus respectivos países los representantes diplomáticos asignados en Panamá y si son negativos, también el turismo se ve perjudicado. Necesitamos más efectividad y menos excusas.
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Hoy por Hoy
17 nov 2022 - 05:04 AM