La infiltración del crimen organizado en el Órgano Judicial es de las cosas más preocupantes, no solo porque ello supone una mayor influencia de grupos delincuenciales en las decisiones de jueces y magistrados, sino porque aquellos que quieren impartir verdadera justicia se convierten en blancos de estos sujetos, poniendo, incluso, su vida y seguridad en peligro. Además, revela la creciente corrupción que facilita que peligrosos delincuentes regresen a las calles o que funcionarios corruptos no paguen por sus delitos. El Órgano Judicial debe sanear y purgar desde sus entrañas esta situación, ya que la justicia es vital para mantener el orden y la paz social del país. La Corte Suprema debe tomar medidas urgentes y de primer mundo para corroborar dónde están las fidelidades de todos –absolutamente todos– sus funcionarios; así como crear leyes o endurecer las existentes, a fin de sancionar ejemplarmente estas conductas, tanto del que corrompe como del corrompido. Descuidar aspectos de seguridad en un órgano de esencial importancia para el país solo promueve la anarquía y pone en riesgo la democracia. O empiezan a hacer algo o terminaremos en un Estado fallido.
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Hoy por Hoy
21 nov 2022 - 05:00 AM