La Asamblea Nacional ha sido consecuente con su pésima imagen y su poco importa. Este año, a pesar de que experimentamos la peor crisis económica de las últimas tres décadas, los diputados no han tenido ningún problema en aumentar su presupuesto. De menos de $150 millones en enero de este año, su presupuesto se ha disparado a más de $220 millones hasta octubre pasado. ¿Es en serio tanto gasto en la Asamblea? Si pensáramos lo peor, seguramente nos quedaríamos cortos, pues los diputados han demostrado ser la expresión de carne y hueso de la codicia. Indudablemente, se preparan para obtener la mayor cantidad de dinero que puedan conseguir del Estado para luego dar rienda suelta a la política clientelista de siempre, con miras a los comicios de 2024. Desde ahora, asaltan el Tesoro Nacional para congraciarse con un electorado que actúa como tonto útil y dependiente de malhechores políticos que engañan sin escrúpulos. Decenas de millones de dólares gastados, ¿para qué? ¿Para reelegir a lo más decadente, delincuencial e incapaz que ha salido de la política? Ojalá los panameños dejáramos de comportarnos como fenicios y fuéramos los ciudadanos que decimos ser. Solo así dejaremos de ser tratados como escoria.
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Hoy por Hoy
22 nov 2022 - 05:01 AM