El alcalde del distrito capital insiste en evadir preguntas sobre sus responsabilidades. Se negó a responder a los periodistas sobre el desfile de Navidad, instándolos a interponer denuncias sobre su gestión en el Ministerio Público. Afirmó –sin presentar evidencias que lo demuestren– que el Consejo Municipal aprobó su desorbitado presupuesto –$5.7 millones– para el mencionado desfile y el alumbrado navideño, y que también fue aprobado por el Consejo Económico Nacional (Cena) y la Contraloría, lo cual agrega fuego a la polémica, ya que del primero forma parte el ministerio de Economía y Finanzas –su presidente– ¿responsable? de la política de austeridad del Gobierno, y la segunda, una institución dirigida por el más complaciente e incompetente funcionario de esta Administración. El alcalde capitalino actúa como un monarca, pues no hay organismos de control. Como si tuviera certeza de la impunidad. Sabiendo que el gobierno es más sordo, ciego y mudo que un cadáver. Todos los planetas han sido deliberadamente alineados para que reine el latrocinio; para que gobierne la ineptitud; para que nadie rinda cuentas y para garantizar impunidad. Por eso tenemos a un alcalde –y otros muchos funcionarios– que hacen lo que les da la gana.
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Hoy por Hoy
23 nov 2022 - 05:01 AM