A medida que se escarba –y no tan profundo– nos encontramos más y más desmejoramiento de las estadísticas de salud. Aunado al hecho de que en Panamá no hay campañas de prevención que le recuerden a la población buenas prácticas, los números muestran que se ha descuidado el seguimiento a ciertas enfermedades cuyos casos habían estado bajando poco a poco, como el caso del VHI/sida, pero que en 2021 aumentaron respecto a los de 2020. El programa de vacunación también registra números que revelan que ha disminuido la inmunización de la niñez y adolescencia, incluso, de los adultos. Esta situación es perfectamente prevenible, con campañas que ayuden a la población a protegerse, no solo de la covid-19, sino de un sinnúmero de enfermedades, pero poco parece importar este asunto al gobierno en general, que destina más fondos para la política electoral que para salvar vidas. El sida es una enfermedad tratable, pero cobra la vida de jóvenes y se propaga, porque casi la mitad de los que portan el virus lo desconocen. Es imperdonable el retroceso en innumerables asuntos que ha sufrido el país en estos últimos años. La incompetencia de los funcionarios es cada vez más notoria y dañina para la población.
Exclusivo
Hoy por hoy
01 dic 2022 - 05:04 AM